El jinete marroquí Vincent Zacharias Bourguignon ha compartido con Chacco Info su trayectoria en el mundo de la hípica, sus experiencias en la alta competición, el funcionamiento de sus instalaciones y su faceta profesional vinculada a la compraventa de caballos. Desde sus primeros pasos en la equitación hasta sus éxitos representando a Marruecos, Bourguignon ha construido una carrera en la que los caballos, el trabajo y su carácter emprendedor ocupan un lugar fundamental.
Su pasión comenzó prácticamente al mismo tiempo que aprendía a caminar. «Tuve mi primer poni cuando tenía tres años», recuerda. La afición venía de familia, ya que tanto su padre como su tío estaban vinculados al mundo ecuestre. Mientras su padre practicaba la equitación como aficionado, su tío competía a un nivel elevado, lo que le permitió crecer rodeado de caballos y familiarizarse desde pequeño con este deporte.
«Desde el primer día fue mi pasión absoluta. Solo podía pensar en los caballos», explica. Su primera competición llegó cuando tenía aproximadamente siete años y aquella experiencia terminó de convencerle de que quería dedicar su vida a la equitación.
Sin embargo, su trayectoria deportiva no ha seguido un camino completamente lineal. El jinete reconoce que ha atravesado diferentes etapas, con cambios de rumbo y experiencias que le han permitido aprender tanto dentro como fuera de las pistas. En un primer momento contempló la posibilidad de continuar sus estudios universitarios, aunque posteriormente decidió incorporarse al ámbito profesional ecuestre.
Durante ese recorrido trabajó con jinetes muy importantes y pasó por Wellington, Zagreb y Países Bajos, experiencias que contribuyeron a su formación y le permitieron conocer diferentes maneras de entender la competición y el trabajo con los caballos.
Entre los momentos más importantes de su carrera destaca especialmente su participación en los Juegos Africanos, donde consiguió proclamarse campeón de África por equipos y obtener la medalla de bronce individual representando a Marruecos.
«Fue algo completamente nuevo para mí. Vivir un campeonato de ese nivel, especialmente en Marruecos, fue muy especial», recuerda. A estos resultados se suman sus participaciones en competiciones internacionales de cinco estrellas y sus recorridos en grandes campeonatos, experiencias que considera fundamentales para seguir creciendo como deportista.
Actualmente, Bourguignon desarrolla su actividad profesional en unas instalaciones situadas cerca de Amberes, en Bélgica, donde cuenta con aproximadamente 60 caballos. Su trabajo combina la preparación deportiva, la cría y la compraventa, tres actividades que forman parte de su día a día.
Aunque el número de caballos es considerable, explica que trabaja con un equipo relativamente reducido, organizado para atender las necesidades de cada ejemplar. Sus jornadas comienzan temprano y suelen prolongarse hasta última hora, con una rutina en la que intenta montar alrededor de ocho caballos diarios.
Además, cuenta con dos jinetes que trabajan en sus instalaciones y otros dos colaboradores externos, dedicados principalmente a la presentación y competición de caballos jóvenes. La formación de estos ejemplares constituye una parte importante de su actividad, junto con la cría, por la que reconoce sentir una especial predilección.
La compraventa de caballos también ocupa un lugar destacado en su vida profesional. Bourguignon explica que esta actividad surgió de manera natural como consecuencia de los costes que supone mantener unas instalaciones y un número elevado de caballos.
«Necesitamos generar ingresos para mantener a los demás caballos, por lo que era evidente que teníamos que vender y renovar los ejemplares», señala.
Con el tiempo, esta necesidad se convirtió en una actividad que disfruta especialmente. Uno de los aspectos que más satisfacción le produce es encontrar el caballo adecuado para cada cliente y comprobar posteriormente que el nuevo binomio funciona.
Su manera de trabajar parte de una idea muy concreta: no siempre el caballo que una persona cree necesitar es realmente el más apropiado para ella.
Por eso, antes de recomendar un ejemplar, considera imprescindible conocer el nivel del jinete o amazona, su experiencia, su forma de montar y sus objetivos. A partir de esa información, intenta identificar qué características y temperamento pueden encajar mejor con cada persona.
En ocasiones, explica, los clientes llegan buscando un tipo de caballo muy determinado, pero cambian de opinión cuando prueban otro que se adapta mejor a sus necesidades. Para él, conseguir esa conexión es una de las partes más interesantes de su trabajo.
También ha desarrollado una manera muy personal de presentar los caballos a través de las redes sociales, especialmente mediante vídeos que muestran sus características y su potencial desde una perspectiva diferente. Una fórmula que le permite acercar su actividad a un público más amplio y dar visibilidad a los ejemplares que tiene disponibles.
En el terreno deportivo, uno de los caballos que más ha marcado su carrera es Cascabel, con el que consiguió sus importantes resultados en los Juegos Africanos y llegó a competir en Grandes Premios de cinco estrellas.
Actualmente, Cascabel se encuentra con su pareja, la amazona Nina Piasecki, y Bourguignon habla de él con especial cariño.
«Es un caballo muy especial. No es el más amable, pero mi novia le presta muchísima atención y veo que realmente quiere luchar por ella en la pista», explica.
El jinete describe a Cascabel como un caballo de gran personalidad, cuyo comportamiento cambia considerablemente cuando entra en una pista con público. En esas circunstancias, asegura que se vuelve mucho más intenso y muestra todo su carácter competitivo.
Lejos de considerarlo un inconveniente, reconoce sentirse identificado con esa personalidad. «Es un poco como yo. Somos bastante parecidos», comenta entre risas.
Aunque actualmente muchos de los caballos que han pasado por sus manos ya han sido vendidos, Cascabel continúa ocupando un lugar especialmente importante en sus recuerdos, tanto por sus resultados deportivos como por las experiencias que compartieron.
Más allá de su trayectoria y de su actividad empresarial, Bourguignon también ha querido dirigirse a los jóvenes que sueñan con dedicarse profesionalmente al Salto. Su mensaje se centra especialmente en el esfuerzo, la iniciativa personal y la importancia de rodearse de las personas adecuadas.
«En este deporte nunca estás solo. No se trata únicamente del caballo, también necesitas a las personas que tienes a tu alrededor», explica.
Considera que uno de los aspectos fundamentales para progresar es demostrar a los demás que se está dispuesto a trabajar, incluso cuando el nivel deportivo todavía no permite acceder a determinadas oportunidades.
Por eso, anima a los jóvenes a no tener miedo a ofrecerse para trabajar con profesionales experimentados, aunque inicialmente sea sin remuneración, con el objetivo de aprender, observar y adquirir experiencia.
«Vete a trabajar para los mejores jinetes, aunque sea gratis. Intenta aprender, intenta observar», aconseja, insistiendo en que la iniciativa y la disposición para esforzarse pueden abrir puertas que de otra manera permanecerían cerradas.
También destaca la importancia de elegir bien a las personas con las que se trabaja, convencido de que un buen entorno profesional puede marcar una enorme diferencia en el desarrollo de una carrera deportiva.
«Las personas adecuadas marcan una gran diferencia», asegura.
Su reflexión final resume la filosofía con la que ha afrontado tanto los éxitos como las dificultades de su trayectoria: «Nada es imposible, todo es posible. Solo tienes que creer en ello y, por supuesto, tener un poco de paciencia. No seas tímido».
Una forma de entender la equitación que Vincent Zacharias Bourguignon continúa aplicando cada día, tanto en las pistas como en sus instalaciones de Bélgica, donde compagina su pasión por los caballos con la formación de jóvenes ejemplares y su actividad profesional en el sector ecuestre.
¡Deseando ver los próximos concursos del jinete!









