Francisco “Paco” Guerra Díaz, una de las figuras más influyentes de la Doma Clásica española, ha anunciado su retirada de las pistas tras cincuenta y tres años de actividad ininterrumpida. Su mensaje, publicado en redes sociales, ha conmovido al sector por la honestidad con la que explica que su físico ya no acompaña al ritmo que su mente y su pasión aún desean mantener. Después de pensarlo mucho, afirma, ha decidido dejar su gran pasión y asistir a los concursos únicamente como público, convencido de que es lo más honesto para no interferir en el trabajo de jinetes, entrenadores y comités organizadores. Agradece a quienes lo han acompañado durante décadas, pide disculpas por los errores que haya podido cometer y envía un abrazo especial a jinetes, criadores, entrenadores y, sobre todo, a sus compañeros jueces, a quienes anima a seguir luchando por una mejor Doma y por nuevos éxitos.
Su despedida marca el cierre de una trayectoria que ha dejado una huella profunda en el deporte. Paco Guerra fue el primer juez español en alcanzar la categoría FEI 5, el máximo rango internacional en Doma Clásica, un hito que logró en 2017 y que situó a España en el mapa de los países con jueces de referencia. Su carrera comenzó mucho antes: se inició como juez territorial en Barcelona en 1972 y obtuvo la categoría de juez nacional en 1976. En 1988 ascendió a juez FEI 4, lo que le permitió juzgar en Europa, Estados Unidos y Sudamérica, consolidando una reputación basada en el rigor, la coherencia y la profesionalidad.
Además de su labor en las pistas, Guerra desempeñó un papel clave en la organización deportiva. Fue director de Deportes de Hípica en el Real Club de Polo de Barcelona durante los Juegos Olímpicos de 1992, un acontecimiento que marcó un antes y un después en la proyección internacional del deporte ecuestre español. En 2009 asumió la dirección técnica de la Federación Catalana de Hípica, cargo que ejerció durante más de una década, contribuyendo a la modernización de estructuras, procesos y equipos. Su versatilidad también lo llevó a desempeñarse como juez en Salto, Completo, Raid, TREC, Hunter y como jefe de pista en diversas disciplinas, un perfil poco común que refleja su conocimiento transversal del deporte.
Su retirada no es solo el final de una etapa personal, sino también un momento simbólico para el deporte español, que despide a un juez pero conserva a un referente. La Doma Clásica pierde una voz autorizada en la pista, pero gana un testigo privilegiado desde la grada, alguien que seguirá observando y apoyando a quienes continúan el camino que él ayudó a construir.










