A finales de esta temporada cumplirá 78 años.
…Pero el tiempo, en su caso, parece haber decidido no pesar.
Michel Robert continúa impartiendo magisterio con la misma elegancia que siempre lo distinguió. Pertenece a esa estirpe de jinetes que no envejecen en la pista, que transforman la experiencia en precisión y la calma en ventaja. No compite contra los años, sino con ellos a favor.
El próximo 24 de diciembre alcanzará los 78. Y, sin embargo, sigue compitiendo —y ganando—. Hace apenas unos días volvió a demostrarlo en el Gran Premio de la segunda semana del Spring Mediterranean Equestrian Tour-III, en Oliva Nova, donde fue tercero con Calasto Z, un hijo de Calvaro con el que firmó un fin de semana impecable, clasificándose entre los mejores en las tres pruebas disputadas. Con Futuro d’Abril, su otro compañero, rozó también la excelencia: séptimo en dos pruebas de 1,40 metros.
La regularidad no es casualidad, sino oficio: cinco puestos entre los diez primeros en seis salidas a pista. Una estadística que, en otros, sorprendería; en él, simplemente confirma.
A lo largo de su carrera, Robert ha sido parte esencial de la historia reciente de la hípica. En España le vimos muchas veces ganar. Integró el equipo francés que conquistó la plata en el Campeonato de Europa de Madrid en 2011. Antes, en Gijón, ya había subido al podio con una plata individual y un bronce por equipos.
Su trayectoria es, en sí misma, un relato de constancia y excelencia: nueve campeonatos de Europa —con una medalla individual y cinco por equipos—; cuatro campeonatos del mundo, donde logró el oro por equipos y el bronce individual en 1982, el bronce por equipos en 1986 y la doble plata, individual y colectiva, en 1994. Participó en tres Juegos Olímpicos, sumando dos bronces por equipos (1988 y 1992), y alcanzó el oro individual y por equipos en los Juegos del Mediterráneo de 1997.










