Con la llegada del calor, cambian las rutinas, los entrenamientos y también las necesidades de los caballos. El verano es una de las épocas más delicadas para el mantenimiento del casco y, aunque muchas veces el foco se pone solo en el herraje, Marc Herrouin, considerado uno de los herradores de referencia en España, insiste en que el problema suele estar en la calidad del casco.
“El principal problema en verano no es el herraje en sí, sino el estado del casco. El calor y las condiciones ambientales afectan muchísimo a su calidad y mantenimiento”, explica.
Cada entorno en el que los caballos se encuentran en esta época del año genera unas complicaciones distintas. En zonas de calor seco, como ocurre habitualmente en Madrid, los cascos tienden a resecarse con facilidad, especialmente en caballos que pasan muchas horas en paddocks de arena o prados secos.
“El casco pierde elasticidad y se vuelve demasiado duro. Ahí es fundamental hidratarlo bien para evitar grietas, roturas o que el casco termine abriéndose”, señala.
En cambio, en caballos que viven estabulados el problema suele ser el contrario. Las altas temperaturas, unidas a la humedad acumulada por la orina y el estiércol, generan fermentación y exceso de calor en el box.
“Eso hace que el casco se ablande demasiado y pierda calidad”, explica Herrouin.
Otro de los errores más habituales durante el verano es el exceso de duchas. Aunque refrescar al caballo es necesario en muchos momentos, el herrador advierte de que abusar del agua puede terminar perjudicando el casco.
“Muchas veces el casco parece seco por fuera, pero la palma y la ranilla permanecen húmedas durante horas, sobre todo si el caballo se queda parado sobre goma o suelo mojado. Esa humedad constante acaba deteriorando la línea blanca y la ranilla.”
Cuando esto ocurre, aparecen problemas muy frecuentes en verano: líneas blancas blandas, ranillas podridas y herrajes que duran menos tiempo.
“La línea blanca pierde consistencia, se vuelve negra y blanda, y eso dificulta muchísimo tanto el recorte como el clavado. Los clavos no sujetan igual y el herraje termina moviéndose antes de tiempo.”
A ello se suma otro factor típico de esta época: las moscas.
“Los caballos pasan más tiempo golpeando el suelo o dando manotazos para espantarlas, y todo ese movimiento acaba afectando al herraje.”
Herrouin también comenta que durante el verano el casco suele crecer más rápido. El caballo pasa más horas activo y necesita menos energía para combatir el frío, algo que se traduce en un mayor crecimiento del casco.
Para evitar problemas, el herrador insiste en la importancia de mantener el casco hidratado y elástico. Entre los productos que utiliza habitualmente recomienda marcas como Kevin Bacon’s o ABEE.
“Lo importante es aplicar grasa o aceite específico tanto por fuera como por debajo del casco. Así se mantiene mejor la elasticidad y favorece un crecimiento sano.”
También insiste en vigilar el estado de la ranilla durante los meses más calurosos.
“Cuando hay exceso de humedad, las bacterias proliferan muy rápido. Si aparece ranilla podrida, conviene utilizar productos secantes y antibacterianos después del trabajo, siempre con el casco limpio y seco.”
En cuanto al manejo del día a día, Herrouin recomienda equilibrio.
“No se trata de no ducharlos, sino de evitar excesos. Demasiada agua termina ablandando el casco y empeorando su calidad.”
Para los caballos que viven muchas horas fuera o pasan gran parte del día en terrenos secos, el consejo es hidratar el casco varias veces por semana para conservar su flexibilidad y prevenir problemas antes de que aparezcan.
En verano, la diferencia entre un casco sano y uno problemático está en los pequeños cuidados que se realizan en el día a día.
¿Cómo contactar con Marc Herrouin?
Email: marc.herrouin@hotmail.fr
Tlf: +34 653 43 02 16











