El sector ecuestre finlandés no solo genera actividad deportiva. También impulsa la economía, crea empleo, favorece el bienestar de las personas y contribuye a la protección del medio ambiente. Así lo pone de manifiesto un nuevo análisis de impacto presentado por Suomen Hippos, la Federación Ecuestre de Finlandia y la Unión Central de Productores Agrícolas y Propietarios Forestales (MTK), que pone cifras al peso real que tiene el caballo en el país nórdico.
El estudio estima que los flujos económicos vinculados al mantenimiento de los caballos alcanzan al menos 327 millones de euros al año en Finlandia. A esta cifra se suman alrededor de 300 millones de euros de facturación anual generados por las cerca de 3.000 empresas relacionadas con el sector ecuestre, que dan empleo, de forma parcial o completa, a unas 15.000 personas.
Según el informe, el coste anual de mantener un caballo —incluyendo alimentación, atención veterinaria, herrado y equipamiento— oscila entre los 4.800 y los 9.900 euros, lo que explica el importante volumen económico que mueve esta actividad en todo el país.
Adicionalmente, el análisis destaca el papel del caballo como motor de las zonas rurales. La actividad ecuestre está presente en todas las regiones de Finlandia, ayuda a mantener el empleo en áreas con menos oportunidades laborales y sostiene estructuras productivas consideradas estratégicas para la seguridad de abastecimiento del país.
Uno de los aspectos que más llama la atención del estudio es la elevada presencia de productos nacionales en la alimentación equina. Aproximadamente el 98 % del forraje utilizado para alimentar a los caballos procede de producción finlandesa, un dato que beneficia tanto a la agricultura como a la producción de pastos del país.
El informe también pone el foco en la aportación medioambiental del caballo. El pastoreo favorece la conservación de la biodiversidad, especialmente en hábitats amenazados, mientras que la raza autóctona finlandesa desempeña un papel importante en la preservación del patrimonio cultural y natural.
La dimensión social ocupa igualmente un lugar destacado en el análisis. Se calcula que en Finlandia existen alrededor de 150.000 aficionados a la equitación y que esta práctica genera un ahorro directo para el sistema sanitario de unos 3,7 millones de euros al año gracias a sus beneficios sobre la salud física. Si se tienen en cuenta los efectos indirectos, la reducción de costes sanitarios podría alcanzar los 17 millones de euros anuales.
El estudio también señala que las actividades de carácter socioeducativo con caballos ayudan a prevenir la exclusión social y podrían evitar costes para la sociedad valorados en al menos 1.900 millones de euros a lo largo de la vida de las personas beneficiarias.
Las organizaciones impulsoras defienden que el caballo es mucho más que un compañero de deporte o de ocio. Su presencia tiene un efecto tangible sobre la economía, el bienestar de las personas, la conservación del entorno natural y la vitalidad de las comunidades rurales, convirtiéndose en un elemento de gran valor para la sociedad finlandesa.










