En el Hipódromo de Madrid, un nutrido grupo de amigos del caballo —y de otros sectores a los que José Díaz Vecino también está vinculado— nos reunimos ayer para disfrutar de una magnífica noche de verano, y especialmente, para esperar a que llegara la medianoche y celebrar juntos las seis décadas de vida de nuestro amigo José.
El cumple de José Díaz Vecino fue una velada divertida, repleta de conversaciones interesantes, abrazos, recuerdos y anécdotas compartidas. De esos encuentros que pasan volando y que recuerdan por qué merece tanto la pena rodearse de buena gente.
Uno de los momentos más bonitos de la noche llegó cuando José sopló las velas y compartió con los presentes cómo conoció a María, su mujer, en una exposición. Un relato sencillo, contado con la naturalidad que le caracteriza, que arrancó más de una sonrisa entre los asistentes.
La celebración contó además con música en directo y, como no podía ser de otra manera, José también se animó a coger la guitarra y cantar. Además de ser una persona tremendamente carismática y un apasionado del mundo del caballo, quienes lo conocemos sabemos que la música ocupa un lugar muy especial en su vida.
Como jinete, José Díaz Pecino no necesita presentación. Lo conocemos todos. Su trayectoria le ha llevado incluso a formar parte del equipo español, siempre con esa pasión por los caballos que sigue intacta décadas después.
Mientras regresaba a casa pensaba, una vez más, en algo que repito con frecuencia: los caballos unen. Gracias a ellos nacen amistades, se cruzan caminos y se viven noches como la de ayer. Esta vida nuestra es muy chula.
Muchas gracias, José, por hacerme partícipe de tu fiesta y por el fiestón que organizaste.
Lo tienes difícil para superarte en la fiesta de los 70.
Que sean muchos más. Y que yo lo vea.
Shelly Ramírez Pino












