Barbara Schnieper encara esta semana una nueva competición internacional en casa. La amazona suiza, integrante del equipo élite de su país y situada entre los cien mejores del ranking mundial, estará presente en el CSIO4*-NC de Avenches con cuatro caballos: Canice, Judy KM, Fancy Faye e Iquikan de Fromecs. Una oportunidad para continuar sumando experiencia y resultados ante el público suizo, aunque en esta ocasión no formará parte del equipo de la Copa de Naciones.
Su presencia en el deporte internacional es el resultado de un camino que comenzó lejos de una familia vinculada tradicionalmente a la hípica. Schnieper recuerda que su fascinación por los caballos apareció durante su infancia y que fue ella misma quien buscó la manera de acercarse a ellos.
“Fui de granja en granja preguntando si podía ayudar y, quizá, también montar”, recuerda la amazona. Fue entonces cuando descubrió el Salto y quedó especialmente atraída por la combinación de dinamismo y precisión que requiere la relación con el caballo.
Muy pronto tuvo claro que quería convertirse en amazona de Salto y transformar aquella pasión infantil en su profesión. Hoy compite internacionalmente al máximo nivel y reconoce que poder vivir del deporte representa el cumplimiento de aquel sueño que comenzó cuando era niña.
Dentro de una trayectoria construida durante años, Schnieper identifica 2018 como uno de los momentos que marcaron un antes y un después. Aquel año tuvo la oportunidad de formar parte por primera vez del equipo suizo en la Final de la Copa de Naciones de Barcelona, una experiencia que supuso para ella la confirmación del trabajo realizado y un importante paso en su carrera internacional.
Los caballos, sin embargo, son los verdaderos protagonistas cuando repasa su camino. Ragrusa H fue uno de los que le abrió las puertas del deporte internacional, mientras que con Cicero F disputó aquella Final de Barcelona de 2018 y participó también en el CSIO de Calgary.
Con For Winja llegó otro hito: la victoria en su primer Gran Premio CSI3* en Crans-Montana. Y después apareció Judy KM, una yegua que ocupa un lugar especialmente importante en su trayectoria.
Con Judy KM, Schnieper se convirtió en 2022 en la primera mujer en ganar la Final de la Copa Suiza. Posteriormente, consiguieron la medalla de bronce en el Campeonato de Suiza de categoría absoluta y han acumulado numerosas victorias y clasificaciones destacadas. “Cuando Judy viene conmigo, rara vez volvemos a casa sin una victoria o una buena clasificación”, explica.
La yegua continúa siendo una de sus grandes compañeras y estará también en Avenches. Schnieper la define como uno de los caballos más rápidos del mundo, una montura experimentada, con mucho corazón, cuidadosa y extremadamente competitiva. Esta temporada ambas han vuelto a demostrarlo con la victoria en el Gran Premio CSI3* de 1,55 metros de Gorla Minore.
Sin embargo, actualmente el puesto de número uno de la cuadra pertenece a Canice. Con ella, Barbara compite para Suiza en Copas de Naciones y concursos internacionales de hasta cinco estrellas alrededor del mundo.
“Canice es claramente mi número uno”, asegura. La describe como una yegua con una enorme experiencia, muy cuidadosa y especialmente competitiva cuando llegan las pruebas de mayor altura. Pero su importancia va mucho más allá de sus cualidades deportivas: los años compartidos han permitido construir entre ambas una conexión especialmente sólida.
A ellas se suma en Avenches Fancy Faye, otra yegua con capacidad para competir a alto nivel y con una personalidad que obliga a Barbara a encontrar el equilibrio adecuado. Schnieper destaca especialmente su espíritu de lucha y su enorme capacidad de salto, al tiempo que reconoce la importancia de transmitirle la confianza que necesita.
La cuarta integrante de su equipo para esta semana será Iquikan de Fromecs, actualmente uno de sus principales proyectos de futuro. La joven montura continúa adquiriendo experiencia internacional y ya ha conseguido resultados hasta 1,45 metros.
“Hay muchísimo talento. Ahora se trata de darle tiempo y crecer juntas”, explica Schnieper, que también cuenta en su cuadra con caballos como Toronto Raptor, Coco G Z y Licolle, además de otros jóvenes proyectos como Nicole vd Woestenheide y Katniss vom Eigen.
Esa capacidad para desarrollar caballos ha sido precisamente otra de las claves de su carrera. A lo largo de los años ha trabajado con numerosos perfiles diferentes y considera que cada uno de ellos le ha aportado algún aprendizaje.
También ha contado con referentes importantes. Entre las personas que más han influido en su evolución destaca a Pius Schwizer y, posteriormente, a Thomas Fuchs, de cuya experiencia y conocimientos asegura haber aprendido mucho.
Sin embargo, Schnieper considera que la formación de un jinete o amazona nunca termina. “Creo que como amazona evolucionas cada día. He formado a innumerables caballos y he aprendido algo de cada uno”, señala.
Esa experiencia también ha definido su manera de entender la relación con sus monturas. Si tuviera que elegir un elemento por encima de todos los demás, sería la confianza.
Para Barbara, cada caballo posee unas fortalezas y necesidades diferentes y el trabajo del jinete pasa necesariamente por comprenderlas. La conexión no aparece inmediatamente, sino que se construye durante las horas compartidas en la cuadra, los entrenamientos y las competiciones.
“Quiero que el caballo pueda confiar en mí y, al mismo tiempo, que siempre disfrute de su trabajo. Cuando jinete y caballo funcionan realmente como una unidad en la pista, surge esa armonía especial. Para mí, ese es uno de los aspectos más bonitos del Salto”.
Con esa filosofía encara ahora Avenches. La preparación de sus cuatro caballos ha buscado encontrar el equilibrio entre entrenamiento, descanso y competición para encarar esta semana en buenas condiciones, sin exigirles más de lo necesario.
“Los caballos se sienten bien en este momento y tengo buenas sensaciones. Vamos a Avenches con una buena preparación y mucha confianza”, asegura.
Competir internacionalmente en Suiza añade además un componente especial. Poder hacerlo ante familiares, amigos, aficionados y personas vinculadas al deporte ecuestre del país supone una motivación adicional, aunque una vez dentro de la pista el objetivo sea mantener la concentración y ofrecer el mejor rendimiento posible.
Schnieper tiene claros sus objetivos: completar buenas vueltas con todos sus caballos, conseguir el mayor número posible de recorridos sin penalización y luchar por varias clasificaciones durante la semana.
El domingo vivirá la Copa de Naciones desde otra posición. Aunque no formará parte del cuarteto que represente a Suiza, estará pendiente de sus compañeros: “Apoyaré a nuestro equipo suizo y cruzaré los dedos por ellos”.
Avenches será así un nuevo capítulo en una carrera que comenzó con una niña recorriendo las granjas para preguntar si podía ayudar y montar y que hoy tiene a Barbara Schnieper compitiendo en el máximo nivel internacional. Un camino construido a través de caballos muy diferentes, grandes resultados y, sobre todo, una idea que permanece intacta: entender a cada caballo, ganarse su confianza y continuar evolucionando juntos.






