Takashi Haase está a punto de cumplir uno de los grandes sueños que le han acompañado desde niño. El jinete japonés representará a Japón en el Campeonato del Mundo de Salto de Aachen 2026 junto a Karamell M&M, el mismo caballo con el que disputó sus primeros Juegos Olímpicos en París 2024.
Aachen ocupa un lugar especialmente importante en la historia personal de Haase. Durante años había querido competir allí y tomó incluso una decisión poco habitual: no visitar el concurso como espectador hasta tener la oportunidad de entrar él mismo en la pista.
“Significa muchísimo para mí. Siempre había querido montar en Aachen y ahora, además, va a ser en un Campeonato del Mundo. Es absolutamente increíble. Nunca había estado siquiera en Aachen como espectador, porque siempre decía que solo quería ir si tenía la oportunidad de montar allí”, explica a Chacco Marketing.
Una vida entre Japón y Alemania
Haase comenzó a montar a caballo durante su infancia en Japón, en una época en la que la equitación todavía tenía una presencia relativamente reducida en el país. El apoyo de su familia resultó fundamental para poder desarrollar aquella afición.
“Aquella época no fue fácil porque la equitación seguía siendo un deporte bastante minoritario. Como mis otros talentos deportivos eran algo limitados, mis padres apoyaron mucho mi pasión por los caballos”, recuerda.
Su vida cambió a los 12 años, cuando se trasladó a Alemania. El cambio le permitió crecer dentro de uno de los países con mayor tradición ecuestre del mundo y adquirir una formación que fue mucho más allá de lo que sucede sobre la pista.
“Tuve la oportunidad de aprender de una de las principales naciones ecuestres del mundo. Aprendí muchísimo, no solo sobre montar, sino también sobre el cuidado y la gestión de los caballos”.
Hijo de madre japonesa y padre alemán, Haase reconoce que haber crecido entre ambas culturas también ha marcado su personalidad y su manera de entender el deporte. De Japón destaca especialmente tres valores: “disciplina, ambición y perseverancia”, cualidades que considera fundamentales para alcanzar el éxito tanto en la vida personal como en la equitación.
Antes de Aachen llegó otro de aquellos sueños de infancia: los Juegos Olímpicos de París 2024. Haase disputó allí sus primeros Juegos junto a Karamell M&M, en el escenario de Versalles.
“Todo es posible si crees en ello y tienes un poco de suerte de tu lado. París sigue siendo inolvidable. El estadio, el ambiente, el entorno y, sobre todo, el apoyo de todas las personas que me ayudaron durante el camino. Y Karamell, que saltó increíblemente y lo dio absolutamente todo por mí. Son momentos que permanecen contigo para siempre”.
Aquella experiencia también modificó su manera de afrontar los grandes Campeonatos. Haber vivido ya la presión de unos Juegos Olímpicos le permite llegar ahora a Aachen con una referencia previa y una mayor confianza en sus propias capacidades.
“Tienes una idea mejor de lo que puedes esperar. Y, por supuesto, tienes más confianza en ti mismo cuando sabes que eres capaz de manejar una situación así. Sería mentira decir que experiencias como estas no aportan un poco más de confianza a un jinete”.
A su lado volverá a estar Karamell M&M. Para Haase, hablar del caballo con el que afrontará el Mundial supone hacerlo tanto de un compañero deportivo como de uno de los grandes protagonistas de su vida.
“Karamell es definitivamente mi mejor amigo, tanto antes como después de París. Tiene un corazón de oro. Es un auténtico atleta, pero al mismo tiempo es el caballo más amable que puedas imaginar. Cualquier niño podría salir de paseo con él sin montura. Estoy más que agradecido de tenerlo”.
En el plano deportivo, Haase destaca su potencia, valentía y capacidad para luchar por su jinete, además de su fiabilidad y fortaleza física. Un conjunto de características especialmente importantes ante un Campeonato del Mundo que exigirá varios recorridos al máximo nivel.
La preparación para Aachen, sin embargo, no ha supuesto grandes modificaciones en la rutina habitual del binomio. El equipo optó por competir algo más sobre hierba y trabajar especialmente ejercicios de gimnasia para mantener el cuerpo del caballo flexible y en buenas condiciones. Su última competición tuvo lugar dos semanas antes del Campeonato.
“En general, hemos intentado mantenerlo en forma y feliz”, resume.
La exigencia de un Mundial no se limita a la dificultad técnica de los recorridos. La acumulación de esfuerzos convierte la recuperación y el manejo de los caballos en uno de los factores determinantes durante la competición.
Haase tiene claro cuál será la prioridad durante toda la semana.
“Será exigente. Por eso es especialmente importante prestar mucha atención a los caballos. Estamos en contacto permanente con nuestro veterinario y el groom de Karamell sabe exactamente qué necesita para encontrarse lo mejor posible, tanto física como mentalmente. La salud y el bienestar de nuestros caballos siempre son lo primero”.
Entrar en la pista de Aachen representando a Japón será, además, un momento difícil de describir para alguien que durante tantos años imaginó precisamente esa escena.
“Es un honor. Creo que será indescriptible tener la oportunidad de montar allí”.
Haase también afronta Aachen como integrante de un equipo japonés cuyos miembros se conocen desde hace tiempo y han compartido diferentes Copas de Naciones.
“Creo que todos queremos lo mismo y, por tanto, tenemos un objetivo común. Nos conocemos desde hace bastante tiempo y ya hemos competido juntos en varias Copas de Naciones. El ambiente dentro del equipo es bueno”.
El jinete observa además con optimismo el futuro del Salto japonés. Considera que existe una generación de jóvenes con talento y sensibilidad para afrontar los recorridos, aunque insiste en que su formación debe abarcar todos los aspectos relacionados con el caballo y no limitarse únicamente a montar.
“Hay algunos jinetes jóvenes con mucho talento en Japón y con muy buen sentido para montar los recorridos. Creo que es importante que reciban una buena formación y aprendan todo lo posible, no solo sobre montar, sino también sobre todo lo que rodea al caballo. Muchos aprovechan la oportunidad de venir a Europa para seguir aprendiendo. También creo que nosotros, como jinetes, tenemos la responsabilidad de transmitir nuestros conocimientos”.
Su propia trayectoria profesional en Europa y su trabajo en la formación de caballos han terminado por construir una filosofía basada en la paciencia. Haase reconoce que una de las principales lecciones que le ha dado este deporte es precisamente aprender a convivir con sus altibajos.
“Trabajar con caballos es como una montaña rusa. Una cosa que he aprendido durante todos estos años es a no rendirme nunca”.
También ha comprendido que no existen dos procesos iguales.
“Cada caballo tiene su propio camino. Algunos llegan antes y otros un poco después. Los caballos necesitan tiempo. He aprendido que necesitas tener una buena conexión con tu caballo. Hay que intentar sacar lo mejor de ellos sin intentar cambiar completamente quiénes son”.
Con esa filosofía afrontará el Campeonato del Mundo. Haase evita situar el resultado por delante del rendimiento de su compañero y establece un objetivo muy concreto para Aachen.
“Mi objetivo es montar bien a Karamell en cada recorrido y apoyarle todo lo posible. Estamos bien preparados y, con un poco de suerte, veremos hasta dónde podemos llegar”.
París 2024 convirtió en realidad uno de sus grandes sueños y Aachen 2026 está a punto de hacer lo mismo con otro. Pero Haase todavía contempla nuevos objetivos deportivos para los próximos años.
Entre ellos aparecen los Juegos Asiáticos de 2026 en Japón y, posteriormente, los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Sin embargo, antes de pensar en nuevos Campeonatos, su prioridad está junto al caballo que le ha permitido vivir algunos de los momentos más importantes de su carrera.
“Durante los próximos dos años, mi primera prioridad es mantener a Karamell sano y conseguir que continúe a este nivel en el deporte”.
Su proyecto de futuro tampoco termina en su propia carrera deportiva. Desarrollar jóvenes caballos y jinetes forma parte cada vez más de sus objetivos, al igual que encontrar y formar a un nuevo compañero capaz de recorrer algún día el mismo camino hacia los grandes Campeonatos.
Antes llegará Aachen. El lugar que Takashi Haase se negó durante años a conocer desde las gradas porque quería descubrirlo por primera vez desde donde siempre había soñado: sobre un caballo y dentro de su pista.








