La esencia de una joya de Sakti Atelier trasciende el mero proceso de alta joyería. Hay ciencia, artesanía y, sobre todo, una historia personal. Después de hablar en una primera entrevista sobre el significado emocional de sus creaciones, Laura Vacas, CEO y fundadora de la firma, profundiza ahora en cómo una pequeña muestra de crines, cola o cenizas puede convertirse en un diamante, un rubí o un zafiro auténticos.
«Muchas veces la palabra conmemorativa asusta un poco porque en España no estamos tan acostumbrados a utilizarla», explica. «Pero simplemente significa dar una forma bella a una historia que queremos que permanezca».
Sakti Atelier no comienza este proceso hablando de quilates ni de diseños. El primer paso es conocer la historia que hay detrás del animal.
«Para quien ha compartido años de vida con un caballo o con cualquier otro animal que siente casi como parte de su familia, este homenaje no puede ser una pieza cualquiera», señala Laura. «Por eso cada encargo empieza con una conversación. Queremos entender qué representa ese animal antes de empezar a diseñar».
No siempre se trata de despedirse de él. De hecho, cada vez son más las personas que deciden crear la joya mientras su compañero sigue a su lado.
«Hay clientes que lo hacen para celebrar un logro deportivo, otros como regalo para alguien con quien comparten ese vínculo y muchos simplemente porque quieren llevar siempre consigo una parte de ese animal».
A partir de esa conversación comienza el diseño personalizado de la pieza: la elección de la gema, el color, la talla, el tamaño y el diseño de la joya que la acompañará.
Una vez aprobado el diseño, Sakti Atelier envía al cliente un kit para recoger entre 150 y 300 gramos de crines, cola o cenizas. A partir de ahí comienza un proceso que puede prolongarse durante varios meses.
Uno de los factores que más intriga a los usuarios que confían en este servicio es qué sucede con esa muestra desde su llegada al laboratorio.
«La trazabilidad no es un detalle, es algo básico. Quien nos entrega una muestra está poniendo en nuestras manos algo profundamente personal».
Cada muestra queda registrada con un código y vinculada exclusivamente a un único encargo.
«No trabajamos en una cadena de producción. Cada proceso es individual, está documentado y puede seguirse desde que recibimos la muestra hasta la entrega de la joya».
Cómo nace un diamante a partir de unas crines
«Las cenizas o el pelo no se encapsulan dentro de la joya. No se pegan ni se introducen en una cavidad. Lo que hacemos es crear una gema auténtica a partir de esa muestra».
En el caso de los diamantes, el proceso parte del carbono presente en las crines, el pelo o las cenizas.
«Ese carbono es exactamente el mismo elemento del que nacen los diamantes en la naturaleza. Nosotros reproducimos ese proceso mediante un sistema de alta presión y alta temperatura (HPHT). Bajo esas condiciones el carbono cristaliza hasta formar un diamante real».
Los rubíes y zafiros siguen un procedimiento diferente.
«Extraemos hasta diez elementos presentes en la muestra y los integramos en una base de óxido de aluminio fundida a más de 2.300 grados. Cuando esa base se enfría y cristaliza obtenemos un rubí o un zafiro auténticos. Además, esos elementos influyen en el color final de la gema, por lo que cada una es irrepetible».
El resultado, insiste, es una piedra preciosa real.
«Es una gema creada en laboratorio, pero con una conexión material y perfectamente documentada con el animal al que homenajea».
No hay una gema mejor que otra
Sakti Atelier se dedica a la producción de diamantes, rubíes y zafiros, aunque la selección no se limita a consideraciones estéticas.
«El diamante necesita un proceso de crecimiento más largo, mientras que un rubí o un zafiro suelen estar listos en unos dos meses. Pero no hay una gema mejor que otra. Hay una que encaja mejor con la historia que cada persona quiere contar».
Todas ellas comparten además otra característica importante.
«Son gemas creadas en laboratorio, por lo que evitamos completamente la extracción minera».
Para Laura Vacas, este es uno de los grandes valores del proyecto.
«Si fuéramos realmente conscientes del impacto ambiental y humano que tiene la extracción tradicional de piedras preciosas, probablemente dejaríamos de verla como algo normal».
La CEO de Sakti Atelier recuerda que la minería implica mover enormes cantidades de tierra, consumir grandes volúmenes de agua y transformar de forma permanente el entorno.
«A eso se suma que, en algunos países, la extracción sigue ligada a conflictos o condiciones laborales muy precarias. Con una gema de laboratorio sabemos exactamente dónde se ha producido, cómo se ha creado y cuál ha sido todo su recorrido».
«Una gema convencional puede ser preciosa; esta, además, tiene una historia propia. Su valor no depende solo del brillo o del tamaño, sino del vínculo que representa».
Cuando la gema termina de crecer comienza una segunda parte igual de importante: la alta joyería.
«A partir de la conversación inicial diseñamos una pieza completamente personalizada. No trabajamos con monturas estándar».
Cada joya se desarrolla junto a artesanos especializados, que estudian aspectos como el engaste, las proporciones o la forma en la que la luz interactúa con la piedra.
«Su trabajo determina cómo envejece la joya, cómo se ve en movimiento y cómo acompañará a quien la lleve durante toda la vida».
La personalización prácticamente no tiene límites.
«Podemos elegir el tipo de gema, el tamaño, la talla, el color, el metal, el grabado… Incluso crear una pieza que reúna el recuerdo de dos animales distintos o conseguir que el tono del rubí o del zafiro recuerde al color de sus ojos».
Crear una joya en Sakti Atelier requiere paciencia.
«Un diamante necesita, como mínimo, tres meses. Un rubí o un zafiro, alrededor de dos. El crecimiento del cristal, la talla, el pulido, los controles de calidad y el engaste tienen sus propios tiempos».
Durante todo ese proceso, el cliente recibe información sobre la evolución de su pieza.
«Es una joya pensada para honrar una historia y acompañar durante toda la vida. La espera merece la pena».
Para más información, visita la web de Sakti Atelier.










