La amazona María López de La Vara atraviesa un momento de transición deportiva y emocional tras la venta de Coltaire de Bremoy Z, el caballo al que cariñosamente llama “Pato” , con el que recuperó la confianza y la ilusión de volver a competir después de casi dos años sin montar. Las imágenes que compartió en redes, abrazada al caballo en la cuadra, acompañada de un mensaje de agradecimiento sincero, resume una etapa que para ella ha sido mucho más que una progresión deportiva. En conversación con este medio, María repasa cómo fue ese regreso a las pistas, el camino que recorrieron juntos y los nuevos proyectos que ya tiene entre manos.
María recuerda que su vuelta a la competición empezó casi por casualidad. Tras un largo parón, reapareció en Lier el pasado mes de agosto, donde retomó la competición sobre alturas de 1.20 y 1.30. Aquellas primeras salidas no tenían más objetivo que disfrutar, pero pronto se convirtieron en un punto de inflexión. A mediados de mes comenzó a entrenar con más constancia y decidió presentarse al Campeonato de España Clásico de 1.20m. Allí terminó cuarta y, sobre todo, recuperó sensaciones que creía perdidas. “Me lo pasé pipa”, confiesa. “Ahí volví a encontrar la ilusión de montar, sinceramente”.
En ese proceso, un nombre aparece de manera constante: Mariano Martínez Bastida. María no duda en atribuirle un papel fundamental. “Es quien me ha hecho volver a las pistas”, afirma.
Con “Pato”, María empezó a competir en el MET, primero en 1.30m y luego en alturas superiores, hasta llegar a disputar varios Grandes Premios de 1.40m. El último que corrió con Coltaire de Bremoy Z fue especialmente significativo: terminó con cero puntos y un sexto puesto que podría haber sido un segundo si no hubiera derribado en el desempate. Ese resultado confirmó que el caballo tenía un potencial real para seguir creciendo.
La historia con “Pato” tomó un giro cuando Mariano vendió todos sus caballos, pero formaba parte de un equipo del Longines Global Champions Tour. María planteó entonces la posibilidad de intentarlo con él. “Era un caballo con toda la fuerza del mundo, pero le faltaba experiencia”, explica. Mariano acogió la idea y comenzó a formarlo desde abajo, llevándolo primero a Oliva y después a citas más exigentes.
En la Global de Miami, Coltaire de Bremoy Z disputó su primera prueba de 1.60 con un resultado prometedor, y en la de México volvió a demostrar calidad. Ese progreso despertó interés y finalmente llegó la venta.
“Me da mucha pena que se vaya de mi cuadra, pero estoy muy feliz”, reconoce, María. “Es mi primer caballo compitiendo grande vendido, y verlo saltar así me llena de ilusión”.
La despedida que publicó en Instagram refleja ese vínculo. En su mensaje agradecía a “Pato” haberle devuelto la seguridad, haber creído en ella antes de que ella misma lo hiciera y haberle recordado por qué se enamoró de este deporte. Para María, el caballo llegó en el momento exacto en que lo necesitaba. “Me devolvió a mí misma”, resume.
María explica que empieza una nueva fase de trabajo con dos caballos recién llegados. Uno de ellos es una yegua amateur con mucha fuerza, que ahora le han dejado para competir. El otro es un caballo de ocho años con el que acaba de debutar en 1.10 haciendo cero en su primer concurso juntos.
El siguiente destino para María y Mariano es Bélgica, donde pasarán el verano produciendo caballos y continuando su progresión. María afronta esta nueva etapa con ilusión y serenidad, consciente de que Coltaire de Bremoy Z marcó un antes y un después, pero también de que su carrera sigue avanzando.












