El destete constituye una de las etapas más delicadas en la vida de un potro. La separación de su madre supone el inicio de una nueva fase de independencia, pero también puede convertirse en una experiencia especialmente estresante para ambos animales. Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Nottingham, en Reino Unido, ha puesto sobre la mesa la necesidad de revisar los procedimientos utilizados habitualmente en las explotaciones de cría y avanzar hacia prácticas que tengan más en cuenta el bienestar equino.
La investigación, titulada «Stable beginnings – a call to transform methods of weaning horses», ha sido elaborada por Joanne Dwyer, Sarah L. Freeman, Brad Hill y Amanda L. Roshier. El trabajo analiza las opiniones de profesionales vinculados a organizaciones británicas dedicadas al bienestar y la protección de los caballos, prestando especial atención a las consecuencias inmediatas y a largo plazo que pueden derivarse de los diferentes métodos de destete.
Aunque la separación entre yegua y potro forma parte de su desarrollo natural, en los sistemas de cría gestionados por personas, tanto el momento como el procedimiento suelen responder a decisiones humanas. Las prácticas varían considerablemente, desde separaciones bruscas acompañadas de aislamiento hasta procesos graduales que permiten una adaptación progresiva.
Para desarrollar el estudio, los investigadores contaron con cinco profesionales pertenecientes a cuatro organizaciones de bienestar equino. Los participantes analizaron grabaciones de separaciones entre yeguas y potros, examinaron indicadores de bienestar y participaron en debates sobre las consecuencias de estas prácticas.
Una de las principales conclusiones fue la coincidencia de todos los participantes en que el destete brusco, especialmente cuando implica aislamiento, provoca situaciones de estrés a corto plazo. Entre las manifestaciones observadas destacan las vocalizaciones, los desplazamientos repetitivos y los estados de agitación.
Los profesionales también advirtieron de posibles consecuencias posteriores, como la ansiedad por separación, la aparición de estereotipias o una menor capacidad para afrontar situaciones estresantes. No obstante, los investigadores señalaron la necesidad de continuar obteniendo evidencias científicas que permitan comprender mejor estos efectos a largo plazo.
El trabajo identificó cinco cuestiones fundamentales: la responsabilidad del sector ecuestre, la necesidad de adaptar los procedimientos a cada animal, las dificultades para evaluar correctamente el bienestar, las consecuencias inmediatas del destete y sus posibles repercusiones futuras.
Los investigadores reconocieron igualmente que modificar las prácticas tradicionales no resulta sencillo. Las diferencias entre criadores y propietarios, las instalaciones disponibles, los recursos económicos, el tiempo y las costumbres arraigadas condicionan las decisiones que se adoptan durante esta etapa.
Ante esta situación, el estudio propone avanzar hacia métodos de destete progresivos y adaptados a las necesidades individuales de las yeguas y sus potros, sin olvidar las circunstancias de las personas responsables de su cuidado.
La investigación, difundida por Equitation Science International, plantea así la importancia de seguir estudiando una práctica habitual en la cría equina que, pese a formar parte de la vida de todos los caballos, todavía presenta importantes interrogantes sobre cómo realizarla con el menor impacto posible en su bienestar.









