El tétanos es una enfermedad grave que también puede afectar a los caballos.
Está causado por una bacteria llamada Clostridium Tetani, que se encuentra de forma natural en el suelo, el estiércol y el polvo.
Esta bacteria produce una toxina que afecta al sistema nervioso, provocando rigidez muscular y espasmos intensos.
Los caballos son especialmente sensibles al tétanos en comparación con otras especies. La infección suele producirse cuando la bacteria entra en el organismo a través de heridas, incluso pequeñas, como cortes, pinchazos o lesiones en los cascos.
En algunos casos, la herida puede pasar desapercibida, lo que dificulta detectar el origen del problema.
Los síntomas más habituales incluyen rigidez en el cuello, dificultad para moverse, orejas erguidas de forma constante y una expresión facial característica.
A medida que la enfermedad avanza, el caballo puede tener problemas para comer, respirar o mantenerse en pie.
La prevención es fundamental y se basa principalmente en la vacunación periódica.
Mantener una buena higiene en las instalaciones y revisar con frecuencia posibles heridas también ayuda a reducir el riesgo.
Ante cualquier sospecha, es imprescindible actuar con rapidez y contactar con un veterinario, ya que el tétanos puede ser mortal si no se trata a tiempo.












