En la mayoría de las disciplinas ecuestres, subirse y bajarse del caballo por la izquierda es una costumbre tan arraigada que pocos jinetes se detienen a cuestionarla. La tradición proviene de la caballería, cuando los soldados llevaban la espada en el lado izquierdo y resultaba más práctico subir al caballo desde ese mismo lado. Con el tiempo, esta práctica se convirtió en norma, transmitida de generación en generación sin apenas variaciones. Sin embargo, repetir el mismo patrón cientos o miles de veces a lo largo de los años tiene consecuencias tanto para el jinete como para el caballo.
La entrenadora de fitness ecuestre Ifa Simmonds recuerda que los pequeños hábitos importan más de lo que pensamos. Cada vez que un jinete se baja del caballo por la izquierda, su cuerpo realiza la misma secuencia: rotación hacia un lado, carga de peso sobre la misma pierna y un gesto repetitivo que, con el tiempo, puede generar desequilibrios musculares, tensiones y diferencias de movilidad entre ambos lados del cuerpo. La equitación ya es un deporte asimétrico por naturaleza, y estos patrones repetidos pueden acentuar aún más esa desigualdad.
Pero no solo el jinete se ve afectado. Los caballos también desarrollan memoria muscular y anticipación. Cuando el gesto de subirse y bajarse del caballo se realiza siempre por el mismo lado, el caballo aprende a esperar ese movimiento y ajusta su postura en consecuencia. Además, el peso del jinete y el propio equipo se desplazan ligeramente hacia la izquierda en cada subida y bajada, lo que puede provocar microdesplazamientos de la silla y una presión constante sobre la misma zona del dorso. Con el tiempo, esto puede contribuir a tensiones, molestias o incluso asimetrías en la musculatura del caballo.
La combinación de ambos factores —el patrón repetitivo del jinete y la anticipación del caballo— crea un círculo de hábitos que refuerza la asimetría en el binomio. Aunque no se trata de un problema grave en sí mismo, sí es un aspecto que merece atención en un deporte donde la simetría, el equilibrio y la distribución del peso son fundamentales para el rendimiento y la salud.
Los expertos recomiendan introducir cambios de forma gradual. No se trata de subirse o bajarse del caballo por la derecha en cada sesión desde el primer día, sino de incorporar este gesto en momentos tranquilos, cuando el caballo está relajado y el jinete puede concentrarse en realizar el movimiento con control. Con el tiempo, esta práctica ayuda a mejorar la movilidad del jinete, equilibrar la musculatura y enseñar al caballo a aceptar la interacción desde ambos lados, algo que también mejora su manejo general.
En un momento en el que la equitación presta cada vez más atención a la biomecánica, la salud postural y la simetría del binomio, revisar hábitos tan cotidianos como el lado desde el que nos subimos y nos bajamos del caballo puede marcar una diferencia significativa. A veces, los cambios más pequeños son los que más contribuyen a una equitación más equilibrada, consciente y respetuosa con el cuerpo del caballo y del jinete.
Información de Plaid Horse Magazine











