En el mundo de la equitación hay hábitos que, aunque parezcan pequeños, pueden marcar una gran diferencia en el bienestar del caballo.
Uno de ellos es la forma en la que el jinete se sube al caballo. Cada vez son más los veterinarios, fisioterapeutas equinos y profesionales del sector que recomiendan utilizar un taburete o bloque de montar siempre que sea posible.
Durante muchos años ha sido habitual montar desde el suelo, apoyándose en el estribo izquierdo para impulsarse. Sin embargo, este movimiento genera una tracción lateral sobre la silla y el dorso del caballo. Aunque pueda parecer un gesto insignificante, repetido día tras día puede provocar molestias, especialmente en caballos que trabajan con frecuencia, caballos jóvenes o de edad avanzada.
El uso de un taburete permite acceder a la montura con un movimiento mucho más suave. La silla apenas se desplaza y el peso del jinete se reparte de una forma más equilibrada, evitando tensiones innecesarias sobre la cruz, la espalda y la musculatura del caballo. Además, también supone una ventaja para el propio jinete, ya que reduce el esfuerzo que realizan la espalda, las caderas y las rodillas al montar.
Otro aspecto que no suele tenerse en cuenta es el cuidado del material. Al evitar tirones bruscos sobre el estribo y los latiguillos, la montura y sus componentes sufren un menor desgaste, lo que ayuda a mantener el equipo en mejores condiciones durante más tiempo.
Eso no significa que montar desde el suelo deba desaparecer. En una ruta, durante un concurso o en determinadas situaciones no siempre habrá un bloque de montar disponible. Por ello, es recomendable que los caballos estén habituados a ambas formas de subir, permaneciendo tranquilos y quietos en cualquiera de las dos circunstancias.









