El purasangre Silver Charm, uno de los grandes nombres de las carreras estadounidenses de los años noventa, ha celebrado su 32.º cumpleaños convertido en el ganador más longevo con vida del Kentucky Derby.
La efeméride, compartida por el perfil especializado «americasbestracing», ha devuelto a la actualidad la historia de un caballo que estuvo a escasos metros de entrar en el Olimpo de la Triple Corona.
Nacido en 1994, Silver Charm alcanzó la gloria en 1997 al imponerse en el Kentucky Derby y, apenas dos semanas después, en el Preakness Stakes. Llegó a la tercera cita, el Belmont Stakes, con la posibilidad de lograr la Triple Corona, una hazaña reservada a muy pocos. Durante buena parte de la recta final lideró la prueba, pero fue superado en los últimos metros, quedándose a un paso de la inmortalidad deportiva.
Aquel desenlace no empañó una trayectoria brillante. Entrenado por Bob Baffert y montado por el jinete Gary Stevens, Silver Charm acumuló más de seis millones de dólares en premios y se midió con algunos de los mejores caballos de su generación. Su carácter competitivo y su capacidad para rendir al máximo en las grandes carreras lo convirtieron en un referente de su época.
Tras su retirada, su vida tomó un rumbo singular. Después de varios años como semental en Estados Unidos y Japón, el caballo encontró su hogar definitivo en la organización Old Friends, una conocida granja de retiro para campeones ubicada en Kentucky. Allí comparte praderas con otros antiguos rivales, incluido el caballo que le privó de la Triple Corona, en una estampa que el tiempo ha cargado de simbolismo.
Cada año, miles de aficionados visitan las instalaciones para conocer de cerca a leyendas vivas del turf. Entre ellos destaca Michael Blowen, fundador de Old Friends, cuya vinculación con Silver Charm se ha convertido en uno de los relatos más emotivos del mundo de las carreras.












