La amazona estadounidense Sharon White ha escrito una nueva página en la historia del Concurso Completo al convertirse en la primera mujer en ganar una final del US Equestrian Open, un triunfo conseguido junto a Claus 63 en Morven Park. Detrás de este resultado se encuentran años de trabajo, perseverancia y una relación con su caballo que no siempre ha sido sencilla. En una entrevista concedida a Chacco Info, White repasa sus comienzos en la equitación, recuerda la influencia de su madre, habla de su equipo y de sus caballos, y comparte su gran objetivo deportivo: competir en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
La historia de Sharon White con los caballos comenzó cuando tenía 12 años, aunque, curiosamente, no procedía de una familia vinculada al mundo ecuestre. Su madre, fallecida años después a consecuencia de un tumor cerebral, siempre había soñado con tener un caballo, pero nunca había podido permitírselo. Fue precisamente ella quien, un día, decidió buscar una escuela de equitación en las páginas amarillas y llevar a su hija a recibir sus primeras clases.
Hasta entonces, Sharon había practicado numerosas actividades, desde piano y flauta hasta patinaje sobre hielo y ballet. Sin embargo, aquella primera experiencia con los caballos cambiaría definitivamente su vida. La escuela elegida resultó ser un centro especializado en Concurso Completo, una disciplina que ni siquiera sabía que existía.
La amazona recuerda con humor que, si su madre hubiera escogido una escuela de equitación western, probablemente hoy sería una magnífica cowgirl. Pero el destino la llevó al Concurso Completo, una disciplina que terminaría convirtiéndose en su profesión y en una parte fundamental de su vida.
Para White, el atractivo de este deporte reside en que siempre existe algo nuevo que aprender. Considera que la equitación implica mucho más que montar a caballo: exige conocimientos sobre su cuidado y manejo, capacidad para resolver problemas y, especialmente, desarrollar una relación con un animal que tiene su propia personalidad y manera de entender el trabajo.
Aquella pasión también está profundamente relacionada con Last Frontier Farm, su cuadra situada en Virginia Occidental, un lugar que ocupa un espacio especialmente importante en su historia personal.
La propiedad llegó a su vida cuando su madre fue diagnosticada con un tumor cerebral. En aquel momento, ella vivía y trabajaba en Washington D. C. y deseaba trasladarse para estar más cerca de su hija. Sharon, que entonces alquilaba unas instalaciones a las afueras de la ciudad, nunca había imaginado que podría llegar a tener una finca propia.
Sin embargo, ambas encontraron una oportunidad en la antigua Brandenburg Farm, cuyos propietarios deseaban abandonar la actividad ecuestre y facilitaron la adquisición de las instalaciones. Así nació Last Frontier Farm, un lugar que Sharon describe como su favorito en todo el mundo.
La finca cuenta con amplios pastos, árboles y un recorrido de entrenamiento de cross-country que han ido desarrollando a lo largo de los años. Allí trabaja diariamente con caballos de diferentes edades y niveles, desde jóvenes promesas hasta compañeros que compiten en las categorías más exigentes del Concurso Completo.
Pero si algo destaca especialmente de su día a día es la importancia que concede a las personas que la acompañan. Kate Servais, responsable principal del cuidado de los caballos, y Lea Adams Blackmore, su entrenadora asistente, llevan años trabajando con ella y también compiten en niveles superiores. Sharon considera que contar con profesionales que comprenden el deporte, se preocupan por los caballos y comparten sus objetivos resulta imprescindible.
Precisamente, esa combinación de trabajo diario, confianza y paciencia ha sido determinante en su relación con Claus 63, el caballo con el que acaba de conseguir el mayor éxito de su trayectoria reciente.
White reconoce que el camino recorrido junto a Claus no ha sido fácil. Lo describe como el caballo más atlético que ha montado nunca, hasta el punto de compararlo con estar sentada sobre un músculo vivo. Sin embargo, sus extraordinarias capacidades físicas han estado acompañadas de importantes desafíos desde el punto de vista mental.
Durante años, la amazona ha trabajado para conseguir que Claus se sintiera seguro, relajado y confiado en las tres fases del Concurso Completo: Doma, Cross-Country y Salto. Un proceso que ha exigido paciencia y que también le ha permitido evolucionar como deportista.
Sharon explica que siempre confió en las capacidades del caballo, aunque necesitó más tiempo para desarrollar esa misma confianza en sí misma y en lo que ambos podían conseguir juntos. La comunicación, el entendimiento y la confianza mutua se han construido progresivamente, tanto durante las jornadas positivas como en los momentos de mayor dificultad.
Todo ese esfuerzo encontró su recompensa en Morven Park.
La amazona llegó a la prueba de Salto ocupando la tercera posición de la clasificación provisional. Sabía que Claus tenía capacidad suficiente para completar un recorrido sin penalizaciones y que existía una oportunidad real de alcanzar la victoria, pero también era consciente de que en el Concurso Completo nada puede darse por seguro.
Su objetivo fue concentrarse en montar correctamente y permitir que su caballo realizara su trabajo. Finalmente, ambos consiguieron un resultado que convirtió a Sharon White en la primera mujer en ganar una final del US Equestrian Open.
Lejos de describir aquel momento únicamente desde la euforia, la estadounidense reconoce que lo que sintió fue, sobre todo, una enorme satisfacción y una profunda sensación de paz.
Para ella, la victoria representa toda una vida dedicada al deporte, innumerables horas de entrenamiento y la voluntad de seguir aprendiendo cada día. Aunque reconoce el significado histórico de convertirse en la primera amazona en alcanzar este éxito, insiste en que lo verdaderamente importante es todo lo que ha construido junto a Claus.
También concede una especial relevancia a las mujeres que la acompañan en su trayectoria. Bajo el nombre de Team Orange, un grupo de mujeres apoya sus objetivos deportivos y comparte su ambición de llegar a Los Ángeles. Sharon se muestra especialmente agradecida por la confianza que han depositado en ella.
El triunfo adquiere todavía más valor teniendo en cuenta que 2026 tampoco ha sido un año sencillo desde el punto de vista físico. En junio sufrió una lesión de rodilla que la mantuvo alejada de las competiciones durante casi tres meses, obligándola a modificar su planificación deportiva.
Ahora, recuperada y de regreso a los concursos, White tiene previsto continuar compitiendo durante la recta final de la temporada con varios caballos de su cuadra.
Entre ellos se encuentra Arden’s Augustus, de ocho años, con el que tiene previsto participar en el Maryland Three-Day Event en la categoría CCI3*. Por su parte, Jaguars Duende, de diez años, estará presente en el CCI4* de TerraNova, mientras que Quizas, de nueve años, competirá en el CCI3* del mismo evento.
Otro de los nombres que despierta especial ilusión en la amazona es Arden’s Janeway, una yegua de siete años que consiguió convertirse en el caballo de cría estadounidense mejor clasificado en el campeonato de su edad celebrado en Morven Park.
Tanto Arden’s Augustus, al que también llama Gus, como Arden’s Janeway, conocida como Jane, son caballos criados por la propia Sharon junto a su amiga Anita Antenucci, una de las personas que forman parte de Team Orange.
La estadounidense reconoce que desarrollar caballos desde su nacimiento hasta convertirlos en deportistas capaces de competir supone una de las mayores satisfacciones de su trabajo. Considera que cada caballo necesita sus propios tiempos y que respetar su evolución resulta fundamental para alcanzar el máximo potencial.
Por ello, sus prioridades inmediatas pasan por terminar bien la temporada, continuar acumulando experiencia con sus caballos y tomar decisiones que favorezcan su desarrollo deportivo a largo plazo.
Sin embargo, todos estos objetivos forman parte de un proyecto mucho más ambicioso.
Sharon White no esconde que su gran sueño es participar en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Para conseguirlo, considera que 2027 será un año decisivo en la preparación de sus caballos y en su propia evolución deportiva.
La amazona es consciente de la dificultad que implica alcanzar unos Juegos Olímpicos. Sabe que necesita contar con los caballos adecuados, una preparación minuciosa y que numerosos factores coincidan en el momento oportuno. No obstante, lejos de desanimarla, esa incertidumbre constituye una motivación para continuar trabajando.
Su victoria con Claus 63 ha reforzado la confianza en lo que puede conseguir a través del esfuerzo y de una buena relación con sus caballos, aunque insiste en que su atención también está puesta en el resto de los integrantes de su cuadra.
Después de más de una vida dedicada a aprender, competir y desarrollar caballos, Sharon mantiene intacta la ambición de seguir creciendo. Para ella, el éxito no depende únicamente de los resultados obtenidos durante un fin de semana, sino de todo lo que ocurre antes: levantarse cada mañana, prestar atención a las necesidades de cada caballo, aceptar los errores y continuar mejorando.
La historia de Sharon White es también la historia de una madre que un día buscó una escuela de equitación para su hija sin imaginar hasta dónde la llevaría aquella decisión. De una finca que nació en un momento familiar especialmente difícil y que terminó convirtiéndose en su hogar. De un equipo que comparte sus sueños y de un caballo cuyo talento necesitó años de paciencia para encontrar su mejor versión.
Hoy, con una victoria histórica en el US Equestrian Open y la mirada puesta en Los Ángeles 2028, Sharon White continúa demostrando que los grandes resultados se construyen mucho antes de entrar en una pista. Y que, incluso después de alcanzar un logro que ya forma parte de la historia del Concurso Completo, todavía quedan muchos sueños por cumplir.










