Representar a Sudáfrica en un Campeonato del Mundo era uno de esos objetivos que Ronnie Healy había imaginado durante años.
Ahora, a sus 42 años, el jinete sudafricano afronta en Aachen 2026 una oportunidad que resume con una frase sencilla, pero cargada de significado: «Los sueños sí se hacen realidad».
Healy está actualmente establecido en Alemania, donde lleva aproximadamente dos años desarrollando su actividad deportiva y donde cuenta con tres caballos. Una etapa europea que le ha permitido continuar creciendo, entrenando y compitiendo en escenarios cada vez más exigentes hasta alcanzar uno de los grandes objetivos de su carrera: clasificarse para disputar el Campeonato del Mundo de Salto.
«Todo jinete quiere llegar a un Campeonato y clasificarse para un Mundial», explica. Aachen, además, tiene para él un significado especial. Es uno de esos escenarios que cualquier persona vinculada al Salto conoce y un lugar que forma parte de los sueños de muchos jinetes desde que comienzan a competir. Poder estar allí representando a Sudáfrica supone, por tanto, la materialización de uno de los suyos.
En ese camino tendrá a su lado a Cornet’s Mandarino, un caballo que ocupa un lugar muy especial en su equipo. La relación entre ambos se ha construido durante años, a través del entrenamiento diario, las competiciones y un proceso progresivo de crecimiento hasta llegar a afrontar recorridos de 1,50 metros.
Healy habla de Mandarino con evidente cariño y destaca especialmente su valentía, su actitud y su disposición para afrontar las dificultades que se presentan en la pista. El sudafricano considera que una de las claves de su relación ha sido precisamente haber evolucionado juntos, acumulando experiencia y aprendiendo en cada competición.
La temporada 2026 ha sido positiva para el binomio. Su planificación ha estado orientada a desarrollar progresivamente la preparación dentro del circuito europeo, utilizando las diferentes competiciones para ganar ritmo y construir la forma necesaria de cara al gran objetivo del año.
Para Aachen, sin embargo, Healy no ha querido transformar completamente su manera habitual de trabajar con Cornet’s Mandarino. La preparación continúa siguiendo los principios que utilizan durante el resto de la temporada: entrenamiento, competición y una evolución progresiva que permita al caballo llegar en las mejores condiciones posibles, sin introducir cambios innecesarios únicamente por tratarse de un Campeonato.
El jinete es consciente de que Aachen planteará un escenario diferente. La magnitud de la pista, los recorridos, el ambiente y la propia exigencia de un Campeonato del Mundo formarán parte de un desafío que afrontará sin querer anticipar demasiado lo que pueda suceder. Su intención es centrarse en cada momento, gestionar cada dificultad a medida que aparezca y confiar en el trabajo realizado hasta ahora.
Healy también observa una evolución importante en el Salto sudafricano. En su opinión, el nivel ha crecido durante los últimos cinco o diez años y los estándares deportivos son cada vez mejores. Poder presentar un equipo en Aachen es una muestra de ese desarrollo y también una oportunidad para continuar impulsando la disciplina en el país.
Sudáfrica estará representada en el Campeonato por Charlie Bays, Ronnie Healy, Oliver Lazarus y Tamara Rueda. Para Healy, compartir esta experiencia con otros jinetes sudafricanos tiene también un componente humano importante. La amistad, el apoyo dentro del grupo y la posibilidad de afrontar juntos un escenario como Aachen forman parte de una experiencia de la que se siente especialmente orgulloso.
De cara al Campeonato, no quiere imponerse expectativas rígidas. Aachen será un terreno nuevo, lleno de desafíos y situaciones difíciles de anticipar, por lo que su objetivo pasa principalmente por confiar en el proceso, afrontar cada recorrido como llegue y ofrecer junto a Cornet’s Mandarino la mejor versión posible.
Después de años de entrenamiento, competición y búsqueda de oportunidades en Europa, Ronnie Healy llegará a Aachen con un caballo con el que ha construido una relación basada en el tiempo y la confianza.
Y, sobre todo, con la satisfacción de haber alcanzado algo que durante mucho tiempo formó parte de sus sueños: representar a Sudáfrica en un Campeonato del Mundo.








