Los caballos no son únicamente una parte de la trayectoria de Rebeca Marcos García. Han estado detrás de muchas de las decisiones que han ido configurando su vida personal y profesional. Amazona de Salto, jurista, propietaria, criadora y vinculada a la compraventa y formación de caballos, atraviesa actualmente una etapa marcada por la construcción de nuevos proyectos con una idea muy clara: no tener que elegir entre el deporte y el Derecho.
“Antes que cualquier otra cosa, soy una persona muy vinculada al mundo del caballo, soy, como diríamos coloquialmente, una persona de caballos”, explica a Chacco Info.
Su disciplina principal siempre ha sido el Salto, donde ha desarrollado su trayectoria deportiva y ha llegado a competir en Grandes Premios de hasta 1,40 metros. Sin embargo, su experiencia ecuestre ha terminado abarcando otros ámbitos. A través de sus equinos se acercó a diferentes disciplinas y también tuvo contacto con el mundo de las carreras, ya que su padre fue propietario de varios caballos de carreras que ella misma llegó a montar.
Con los años, su interés dejó de limitarse exclusivamente a lo que ocurría dentro de la pista. La formación de caballos jóvenes, la cría, la compraventa o la propia gestión de una cuadra fueron ganando protagonismo hasta convertirse también en una parte de su actividad profesional.
Paralelamente, Marcos desarrolló su formación académica en Derecho y Relaciones Laborales, cursó el Máster de Acceso a la Abogacía y continúa actualmente ampliando sus estudios, próxima a finalizar una tercera carrera.
Instalada en el norte de España, entre Bizkaia y Cantabria, reconoce encontrarse en un periodo especialmente intenso de reorganización y creación de proyectos. Su día a día combina su formación y actividad jurídica con el trabajo directo con los caballos, la gestión de clientes y compraventas, los ejemplares que entran y salen y el desarrollo de su propia cuadra.
Todo ello sin abandonar su faceta deportiva.
“Para mí es importante no perderla porque muchas de las cosas que hago profesionalmente dentro del sector parten precisamente de haber estado y seguir estando al otro lado: como amazona, propietaria y persona que vive diariamente los problemas reales de una cuadra”.
Su manera de entender el Salto también ha evolucionado. Si durante años el objetivo estuvo muy centrado en mejorar técnicamente, competir a mayor altura y progresar deportivamente, ahora asegura prestar tanta atención al resultado como al proceso que permite alcanzarlo.
Formar a un caballo, comprender sus necesidades, darle tiempo y conseguir que pueda expresar su potencial se ha convertido en una parte esencial de esa evolución.
“Ya no pienso únicamente en cuál es la siguiente altura que quiero saltar, sino en qué tipo de amazona y profesional quiero ser dentro de diez años”.
Esa visión es también la base de uno de sus principales proyectos actuales: el desarrollo de una finca en Cantabria dedicada a la cría, recuperación, entrenamiento y descanso de caballos.
El proyecto se está planteando progresivamente alrededor de dos grandes vertientes. Por una parte, el descanso y la jubilación de caballos y, por otra, los ejemplares destinados al deporte y al comercio.
Rebeca Marcos cuenta además con experiencia en la cría de ponis, una actividad que está obteniendo buenos resultados y a la que ahora se suma una nueva apuesta: la incorporación de dos yeguas de cría con el objetivo de empezar a producir sus propios potros.
La ubicación de la finca constituye otra de sus particularidades. Su cercanía al mar permitirá integrar el trabajo en el agua y el entorno natural dentro de determinados programas de recuperación y mantenimiento.
Pero si existe una idea que resume la filosofía con la que quiere construir la cuadra, es esta: “Adaptar la cuadra al caballo y no constantemente el caballo a la cuadra”.
Movimiento, paddocks, contacto social siempre que sea posible, alimentación adecuada y trabajo individualizado forman parte del modelo que quiere desarrollar, intentando mantener una forma de vida lo más natural posible compatible con las exigencias de un caballo deportivo.
Para Marcos, bienestar y deporte de alto nivel no deben entenderse como conceptos enfrentados. Al contrario, considera que el equilibrio físico y mental constituye precisamente uno de los elementos que puede favorecer carreras deportivas más largas.
Su intención tampoco pasa por construir una estructura limitada al alojamiento de caballos de competición. Formación, recuperación, descanso, compraventa y desarrollo de caballos jóvenes convivirán dentro de un proyecto multidisciplinar en el que concede especial importancia a otro concepto: la transparencia.
“Tanto cuando tienes un caballo de un propietario como cuando vendes uno, estás gestionando algo que tiene un enorme valor económico, pero también emocional”.
Una filosofía que enlaza directamente con la otra gran vertiente de su carrera: el Derecho.
Durante años, Derecho y caballos parecieron dos caminos profesionales separados hasta que Marcos comprendió que su experiencia dentro de ambos ámbitos podía convertirse precisamente en su principal elemento diferenciador.
Así nació Equilex Jurídico, un proyecto especializado en el sector ecuestre.
Su conocimiento del día a día de los caballos le permite abordar desde una perspectiva muy concreta cuestiones como las compraventas, contratos de prestación de servicios, reclamaciones de responsabilidad, intermediaciones o lesiones.
Porque, como señala, conocer jurídicamente una operación no siempre significa comprender cómo funciona realmente una cuadra, cuál puede ser el valor de un caballo, qué consecuencias tiene una lesión deportiva o qué responsabilidades rodean a un animal de competición.
Y precisamente ahí identifica uno de los principales retos actuales del sector ecuestre.
“El sector se ha profesionalizado muchísimo deportiva y económicamente, pero jurídicamente no siempre ha evolucionado a la misma velocidad”.
Caballos con valores económicos elevados, operaciones internacionales, propietarios, entrenadores, intermediarios, veterinarios, transportistas o patrocinadores conviven todavía, en numerosas ocasiones, con acuerdos importantes realizados únicamente mediante conversaciones de WhatsApp o compromisos verbales.
Entre los conflictos más frecuentes sitúa las compraventas, patologías o vicios preexistentes, comisiones de intermediación, responsabilidades veterinarias y profesionales, pupilajes, lesiones, cesiones de caballos, seguros, transporte, relaciones laborales, dopaje o bienestar animal.
A ello se suma el carácter internacional del deporte ecuestre.
Un caballo puede encontrarse en España, pertenecer a un propietario extranjero, venderse a una tercera persona y contar durante la operación con intermediarios establecidos en distintos Estados. En caso de conflicto, cuestiones como determinar la legislación aplicable o el lugar en el que debe resolverse el procedimiento adquieren una importancia fundamental.
Por ello, Marcos insiste especialmente en el valor de la prevención.
Considera que la concienciación jurídica dentro del sector está aumentando, aunque todavía queda camino por recorrer. La confianza continúa teniendo un papel fundamental en el mundo del caballo, pero advierte que no debería sustituir a unos acuerdos correctamente documentados cuando existen importantes intereses económicos y responsabilidades sobre los animales.
“Un contrato no significa desconfiar de la otra persona. Precisamente significa dejar claras las reglas cuando todo va bien para evitar problemas cuando algo va mal”.
Con demasiada frecuencia, explica, el asesoramiento jurídico llega cuando el conflicto ya existe: cuando un caballo se ha lesionado, cuando un comprador solicita su devolución, cuando no se ha abonado una comisión o cuando surge un problema entre un propietario y un profesional.
Su propósito es contribuir a cambiar progresivamente esa mentalidad.
“El Derecho debería entrar en la cuadra antes del problema, no después”.
De cara al futuro, Rebeca Marcos tampoco quiere separar las diferentes partes que han construido su trayectoria.
Su objetivo es continuar montando y compitiendo, desarrollar caballos, consolidar una cuadra propia, avanzar en la cría, formación y compraventa y, paralelamente, seguir especializándose en Derecho ecuestre a través de Equilex Jurídico.
No aspira necesariamente a disponer de la cuadra más grande, sino a crear una estructura reconocible por su forma de trabajar: buenos cuidados, transparencia, respeto por los tiempos de los caballos y una producción realizada con criterio.
“Creo que mi objetivo final es crear un ecosistema alrededor del caballo donde todas esas facetas tengan sentido juntas”.
Y cuando piensa en dónde le gustaría encontrarse dentro de diez años, la imagen reúne precisamente todas ellas: una buena cuadra, buenos caballos, una trayectoria deportiva de la que sentirse orgullosa y un despacho reconocido dentro del Derecho ecuestre.
Una forma de unir en un mismo camino aquello que, en realidad, siempre estuvo conectado: los caballos, el deporte y su profesión.










