El mundo de los caballos jóvenes siempre trae consigo nuevas historias, proyectos que empiezan y binomios que comienzan a construirse. Una de estas es la que acaba de iniciar Pablo del Barrio Carenas, un joven jinete que, con apenas 15 años, ha dado un paso importante en su trayectoria con la llegada de Don Black, un potro hannoveriano de 4 años con un interesante futuro por delante.
El caballo, hijo de Quaterback x De Niro, pertenecía al Centro Hípico Mythos, donde continuará su formación bajo la dirección técnica de Alejandro Oliva, en un entorno que apuesta por el trabajo progresivo y bien estructurado con caballos jóvenes.
Pablo se define como un chico afortunado por todo lo que está viviendo. Aunque su relación con los caballos viene desde pequeño, no fue hasta hace apenas dos años cuando comenzó a montar de forma regular y a introducirse en el mundo de la competición.
En este tiempo ya ha participado en varios concursos sociales, con resultados positivos que han reforzado su motivación y sus ganas de seguir creciendo.
“Desde pequeño siempre me han gustado muchísimo los caballos, pero no fue hasta hace dos años cuando empecé a montar. He podido competir en algún social y nos fue bastante bien, aunque sé que esto es solo el principio”, explica.
Se considera una persona disciplinada y constante, dos cualidades imprescindibles en un deporte donde el progreso depende del trabajo diario.
El primer encuentro con Don Black
La llegada de Don Black no fue casual. Pablo ya había visto al potro con anterioridad a través de un vídeo, pero fue al conocerlo en persona cuando surgió la conexión.
“La oportunidad de Don Black fue muy especial. Yo ya lo había visto en un vídeo que subió Alejandro y me llamó mucho la atención. Luego fui a entrenar allí y cuando lo vi en persona… me enamoré”.
Más allá de su físico y su movimiento, lo que le conquistó fue su carácter.
“Era un caballo súper tranquilo, muy mimoso, de esos que te transmiten algo desde el primer momento. Obviamente es un caballo precioso y se mueve increíble, pero lo que de verdad me conquistó fue su carácter”.
Trabajar con un potro de cuatro años siempre implica paciencia y capacidad de adaptación. En el caso de Don Black, Pablo destaca su actitud y su predisposición al trabajo.
“Cuando trabajo con él siento algo que nunca había sentido antes. Es difícil de explicar, pero es como si te montases en una nube. Es súper cómodo, muy bueno, y siempre intenta hacerlo bien”.
Como ocurre con cualquier caballo joven, todavía está en proceso de aprendizaje. “Al final es un caballo joven, un bebé, y a veces hace alguna de las suyas, pero en general tiene una cabeza increíble”.
Crecer junto a un caballo desde el principio
Uno de los aspectos que más ilusión le genera a Pablo es poder construir un proyecto desde sus primeras fases, creciendo al mismo tiempo que su caballo.
“Para mí, poder crecer junto a un caballo desde sus inicios es algo increíble. Sientes que lo estás formando tú, que lo haces a tu manera y que sabes de dónde viene todo su proceso”.
Ese vínculo que se crea ser uno de los pilares más sólidos en el futuro deportivo de cualquier binomio. “No es solo montar, es construir algo desde cero. Y eso es lo que más ilusión me hace”.
Un entorno importante para su desarrollo
Don Black continuará su formación en el Centro Hípico Mythos, bajo la dirección de Alejandro Oliva, un aspecto que Pablo valora dentro de este nuevo proyecto.
“Entrenar en Mythos es prácticamente estar en la hípica de mis sueños. El ambiente es muy bueno, muy profesional y enfocado al deporte”.
Contar con una estructura sólida y con asesoramiento técnico especializado es importante en los primeros años de formación de un caballo joven. “Poder contar con Alejandro Oliva en este proyecto es algo que me enorgullece muchísimo. Es uno de los mejores, y que me ayude en este camino significa mucho para mí”.
Objetivos claros: avanzar sin prisas
En esta primera fase, la prioridad no está en los resultados, sino en construir una base sólida.
“A corto plazo me gustaría poder salir a algún concurso con él y ver qué tal nos va, pero sin ninguna prisa. Ahora lo importante es ir poco a poco, darle tiempo y que todo se haga bien desde el principio”.
Aunque el camino acaba de empezar, Pablo no esconde la ilusión que le genera este nuevo proyecto. “Queda muchísimo por construir, pero me imagino un futuro muy bonito con él. Siento que podemos llegar lejos juntos”.
Como cualquier jinete joven, sueña con poder competir en pruebas importantes. “Yo sueño con llegar a pruebas grandes con él y sinceramente creo que podemos hacerlo. Estoy muy ilusionado y motivado”.
La confianza depositada por el anterior entorno del caballo es un aspecto que Pablo vive con responsabilidad, pero también con ganas de responder a esa confianza. “Siento responsabilidad, porque sé que han confiado en mí. Pero más que presión, lo siento como motivación. Me da aún más ganas de hacerlo bien y de cuidar este proyecto”.
Un comienzo con un significado especial
Más allá del aspecto deportivo, la llegada de Don Black tiene también un fuerte componente emocional para el joven jinete. “Me habría encantado que mis abuelos estuviesen aquí para vivirlo conmigo, para conocer a Don Black y verme montar. Sé que les habría hecho muchísima ilusión”.
Aunque no puedan estar físicamente, Pablo siente que forman parte de este nuevo comienzo. “Siento que siguen conmigo de alguna manera. Sé que desde arriba están orgullosos y que me están viendo cumplir poco a poco mis sueños”.
Ahora, toca disfrutarlo. ¡Enhorabuena, Pablo!












