La amazona asturiana María García Prida atraviesa uno de los momentos más ilusionantes de su trayectoria deportiva tras su inclusión en la lista larga de la Real Federación Hípica Española para el Campeonato de Europa de Veteranos 2026, que se celebrará en Copenhague. Un reconocimiento que, según explica, supone una recompensa a muchos años de dedicación y trabajo junto a sus caballos.
“Una inmensa alegría y un orgullo”, reconoce al recordar el momento en que conoció la noticia. “Estar en una lista de la RFHE es siempre un premio a la constancia. Para los que vivimos esto a pulmón y dedicamos nuestra vida entera a los caballos, ver tu nombre en esa lista te devuelve de golpe toda la energía y la ilusión”.
Para García Prida, formar parte de los binomios considerados por la federación nacional supone una muestra de que el esfuerzo realizado durante años tiene valor. “Significa que el trabajo bien hecho y la trayectoria se valoran. Es una motivación gigante para seguir exigiendo lo mejor de mí misma cada día en la cuadra y en la pista”.
La temporada que la ha llevado hasta esta preselección ha estado marcada por importantes cambios. “Ha sido una temporada de muchísima gestión y cambios importantes a nivel personal y de instalaciones, buscando siempre el bienestar de mis caballos. Quizás no hayamos estado tan presentes en las pistas como en otras ocasiones, pero la complicidad con las yeguas se mantiene intacta”.
Precisamente, dos de esas compañeras de viaje, Karmina de RG y Judea de RG, son las protagonistas de esta candidatura europea. María destaca las cualidades de ambas con admiración. “Son dos yeguas con muchísima personalidad y un corazón enorme”. De Judea resalta “su nobleza, su sensibilidad y su carácter competitivo”, mientras que de Karmina pone en valor “su calidad extraordinaria, su capacidad y una genética excepcional”. Sobre ambas añade que transmiten “una seguridad brutal cuando estás arriba, voluntad de colaborar y luchar junto a su amazona”.
A la espera de que se conozca la selección definitiva, afronta los próximos meses con serenidad. “Con ilusión y tranquilidad. Mi objetivo es seguir trabajando día a día, centrada en mis caballos y hacer las cosas lo mejor posible para su preparación y bienestar”.
Más allá de los resultados deportivos, la hípica ocupa un lugar central en su vida. “Es mi forma de vida. No se limita a los concursos. Mi día a día gira en torno a los caballos: entrenarlos, cuidarlos, enseñar a mis alumnos y seguir aprendiendo cada jornada. Es una profesión exigente, pero también una pasión que me acompaña desde siempre”.
Una pasión que le ha dejado importantes enseñanzas. “Me ha enseñado disciplina, paciencia y capacidad de superación. Los caballos te obligan a ser humilde, a escuchar y a adaptarte constantemente. Son grandes maestros y me han ayudado a crecer tanto como deportista como persona”.
Su faceta como profesora ocupa también un lugar destacado en su actividad diaria. A sus alumnos intenta transmitirles mucho más que conocimientos técnicos. “Intento transmitir respeto hacia el caballo, responsabilidad y amor por este deporte. La técnica es importante, pero también lo son los valores. Me gusta que mis alumnos entiendan que los resultados llegan a través del trabajo diario, la constancia y el buen trato hacia sus compañeros de equipo, que son los caballos”.
En su opinión, la hípica es una escuela de vida capaz de aportar herramientas muy valiosas. “Enseña compromiso, esfuerzo, empatía, respeto y perseverancia. También ayuda a desarrollar la confianza en uno mismo y la capacidad de afrontar retos. Son valores que trascienden del deporte y resultan útiles en cualquier ámbito de la vida”.
María, también ha expresado su interés por tener patrocinadores que la acompañen en esta aventura, en la que confía plenamente en sus yeguas y en el equipo que diariamente trabaja con ella.
Mientras continúa trabajando junto a sus caballos, la posibilidad de vestir los colores de España en el Europeo sigue siendo una meta muy especial. “Representar a España en un Campeonato de Europa es un sueño para cualquier deportista. Sería una enorme satisfacción personal, pero también un reconocimiento para todas las personas que me han apoyado durante este camino y, por supuesto, para mis caballos, que son los verdaderos protagonistas de esta historia”.











