Hay regresos que se explican con estadísticas y otros que se entienden mejor con metáforas. El de Beat Mändli pertenece claramente al segundo grupo. El veterano jinete suizo resurgió como el Ave Fénix al imponerse en el Gran Premio CSI4* de la décima semana del Winter Equestrian Festival de Wellington, uno de los circuitos más exigentes del calendario internacional. Parecía que el helvético ya lo había hecho todo en este deporte, pero su victoria demuestra que aún le quedan capítulos importantes por escribir.
Su último triunfo en un Gran Premio se remontaba a un CSI3* en Ocala en 2023, un resultado notable pero lejos del máximo nivel. Para encontrar su anterior victoria en un cuatro estrellas había que retroceder hasta Washington 2017. Entre ambas victorias, Mändli sumó media docena de Grandes Premios CSI3*. Han pasado nada menos que 3.059 días entre sus dos últimas victorias en esta categoría, una cifra que resume la magnitud del logro conseguido en Florida.
A sus 56 años, Mändli vuelve así al primer plano internacional, recordando al mundo ecuestre por qué es considerado uno de los grandes jinetes suizos de todos los tiempos. Su palmarés impresiona: tres Juegos Olímpicos con una medalla de plata por equipos, tres Campeonatos del Mundo, cuatro Europeos, con una medalla de plata y otra de bronce por equipos, y nueve Finales de Copa del Mundo, ganando la de 2007 en Las Vegas con “Ideo du Thot” y siendo tercero en otras dos.
En el Gran Premio de la décima semana de Wellington se impuso con Qoachella, una yegua de diez años hija de Mosito van het Hellehof y propiedad de Grant Road Partners LLC. Para la alazana también supuso un hito, ya que se trató de su primer gran triunfo internacional.
La historia de este binomio es relativamente reciente. Mändli comenzó a montar a Qoachella hace aproximadamente un año, cuando su alumna de larga trayectoria, Katie Dinan, se la cedió al quedarse él corto de caballos de primer nivel. La amazona estadounidense había competido con la yegua en sus temporadas de siete y ocho años, después de que fuera adquirida en Francia tras destacar en pruebas de jóvenes caballos.
«Grant Road Partners compró a la yegua cuando tenía siete años en Francia, donde había hecho muy buenas pruebas para su edad. Katie la montó con siete y ocho años, y luego yo estaba un poco escaso de caballos, así que me la cedió. Lograr esta victoria para el equipo es increíble», explicó el suizo tras su triunfo.
Sobre el carácter de Qoachella, Mändli destacó una combinación ideal para la alta competición: «Es muy inteligente; sabe exactamente dónde están los obstáculos y es muy cuidadosa. Sabe lo que hace, pero también es muy tranquila». Esa mezcla de respeto, sangre fría y capacidad atlética fue determinante en un recorrido bajo presión y ante una grada entregada.
El triunfo tuvo además un componente familiar. Su esposa Amanda ejerció como moza de cuadra durante la competición, aportando una experiencia de toda una vida que incluye haber cuidado al legendario Milton, el tordo que concursó John “magic” Whitaker. Su labor fue reconocida con el Premio Double H Farm para mozos de cuadra y un premio en metálico de 500 dólares por la preparación de Qoachella.
Nacido en 1969, Mändli no es un nombre cualquiera dentro del circuito. Durante las décadas de 1990 y 2000 fue uno de los pilares del equipo suizo, con triunfos en Grandes Premios, Copas de Naciones y campeonatos de máximo nivel. Su momento más recordado llegó en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, donde obtuvo la plata por equipos y consolidó su estatus entre la élite mundial.
Como muchos deportistas de alto rendimiento, su trayectoria también atravesó etapas complejas: cambios de caballos, lesiones inevitables y la evolución de un deporte cada vez más competitivo. Lejos de retirarse, optó por centrarse en la formación de caballos jóvenes y en proyectos selectivos, permaneciendo vinculado a la élite desde un segundo plano.
Instalado en Estados Unidos desde 2013, con base en North Salem (Nueva York), divide su año entre los veranos europeos y los inviernos en Wellington. Además de competir, ha desarrollado una sólida faceta como entrenador, siendo técnico del equipo suizo que ganó el bronce olímpico en Pekín 2008 y mentor de figuras como Steve Guerdat o Ben Maher.
Su regreso llega en un momento simbólico, ya que volverá a disputar una prueba por equipos con Suiza de cinco estrellas en el CSIO de Ocala, algo que no hacía desde 2021. Más allá de los resultados futuros, su victoria ya tiene un significado profundo: demuestra que la longevidad deportiva en la hípica es posible cuando se combinan talento, paciencia y pasión.
En España, país donde compitió con frecuencia, también dejó huella: victorias en Vigo, Madrid Horse Week o el Sunshine Tour, circuito en el que se impuso en varios Grandes Premios, entre ellos el invitational. Fue segundo puesto en Casas Novas y tuvo una destacada décima posición individual en el Europeo de Madrid 2011.
En un deporte obsesionado con la renovación constante, Beat Mändli recuerda que la grandeza también puede escribirse en segundas oportunidades. Mientras siga sonando el galope bajo sus botas, la historia de este jinete suizo seguirá sumando capítulos memorables.











