Las primeras horas de vida de un potro son decisivas para su desarrollo y bienestar. Desde el momento del parto, el potro cuenta con el instinto necesario para realizar acciones vitales, como levantarse, caminar y buscar la ubre de su madre para alimentarse. Generalmente, en los primeros 30 minutos, el potro intentará ponerse de pie, y alrededor de las dos horas, comenzará a caminar hacia la ubre en busca de su primer alimento. En la mayoría de los casos, el potro logra hacerlo por sí mismo, y es importante que madre e hijo tengan tiempo para establecer un vínculo natural.
Uno de los aspectos más importantes durante estas primeras horas es la ingesta de calostro, la primera leche materna. El calostro es rico en anticuerpos esenciales para proteger al potro de infecciones durante sus primeros meses de vida. Es necesario que el potro reciba calostro dentro de las primeras dos a tres horas tras el parto. Durante las primeras seis a ocho horas, debe consumir entre dos y tres litros de calostro, ya que los intestinos del potro solo pueden absorber estos anticuerpos de manera efectiva durante las primeras 12 horas. Pasado este tiempo, su capacidad de absorción disminuye considerablemente, lo que hace aún más urgente que reciba esta alimentación en su primer contacto con la madre.
Otro aspecto clave es la expulsión de la placenta. En condiciones normales, esta debe ser expulsada dentro de las dos horas posteriores al parto. Si no ocurre en ese plazo, es importante contactar a un veterinario de inmediato para prevenir complicaciones.
También es importante observar la expulsión del meconio, las primeras deposiciones del potro. Aunque lo más común es que el potro haga sus primeras deposiciones dentro de las primeras horas, si no se observa la expulsión de meconio después de varios intentos, es recomendable consultar a un veterinario. Los potros suelen orinar alrededor de las seis horas tras el nacimiento, mientras que las potras pueden tardar un poco más, entre 10 y 12 horas.
En resumen, las primeras horas de vida son determinantes para el bienestar del potro. Este debe levantarse y caminar por sí mismo, recibir calostro dentro del tiempo adecuado, que la placenta se expulse correctamente, y realizar sus primeras deposiciones y orinar sin complicaciones. Si alguna de estas etapas no se desarrolla adecuadamente, es necesario contactar a un veterinario para garantizar que tanto el potro como la madre reciban el cuidado necesario para su salud y bienestar.
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