Entender el movimiento empieza por entender el propio cuerpo. Esa fue la premisa de la jornada de biomecánica del jinete que Laura Heredia impartió recientemente en Villa Equus, una formación dirigida específicamente a las amazonas del centro y en la que participaron Beatriz Ferrer-Salat, Júlia Álvarez, Cristina Torrent y Joana Fortuny.
Lejos de plantearse como una sesión teórica al uso, la jornada se construyó desde la experiencia práctica, la observación y la toma de conciencia corporal, con un objetivo claro: mejorar la funcionalidad del binomio desde el jinete hacia el caballo.
La pelvis como centro del equilibrio
Aunque el cuerpo humano funciona como un sistema interconectado, Laura Heredia tuvo claro desde el inicio dónde poner el foco.
“La pelvis es el centro de nuestro equilibrio y del movimiento”, explica. “Por eso empezamos por ahí. Entender cómo se mueve y cómo absorbe el movimiento del caballo nos permite detectar pequeños cambios tanto en nuestro cuerpo como en el del caballo, y anticiparnos al siguiente gesto”.
Durante la formación se trabajó intensamente la movilidad pélvica, la conciencia de apoyo y la diferencia entre firmeza y tensión muscular. Un matiz que, cuando se comprende, cambia por completo la manera de sentarse y de comunicarse con el caballo.
Descubrir las propias asimetrías
Uno de los grandes puntos de inflexión para muchos jinetes llega cuando empiezan a mirarse a sí mismos con honestidad.
“Lo que más sorprende suele ser tomar conciencia de nuestras asimetrías”, señala Laura. “Cómo cargamos más peso en una media pelvis, cómo un lado del cuerpo tiene más rango de movimiento que el otro, o cómo un pequeño ajuste postural puede bloquear o desbloquear un movimiento”.
Este trabajo, aparentemente sutil, tiene un impacto directo en la equitación. Ajustes mínimos en el cuerpo del jinete pueden liberar —o limitar— el movimiento del caballo.
Del cuerpo del jinete al movimiento del caballo
Cuando el jinete se organiza mejor, el caballo lo refleja de inmediato.
“Se percibe enseguida más fluidez, más expresividad y una comunicación más clara”, resume Laura. “Hay menos desgaste de energía, tanto para el jinete como para el caballo, y el entendimiento es mucho mayor”.
La experiencia desde dentro: la mirada de Júlia Álvarez
“Trabajar con Laura fue muy fácil y muy revelador”, explica Júlia Álvarez. “Tiene una manera de transmitir la biomecánica muy clara, muy aterrizada a lo que sentimos encima del caballo. No se queda en lo teórico, lo llevas al cuerpo y lo entiendes”.
Para Júlia, uno de los puntos más impactantes fue tomar conciencia de pequeñas asimetrías que pasaban desapercibidas en el día a día. “Te das cuenta de que pequeños cambios en cómo te sientas o cómo acompañas el movimiento marcan una diferencia enorme”.
Los efectos no tardaron en notarse en pista. “He notado una comunicación más directa. Cuando tú te organizas mejor, el caballo responde con mucha más facilidad”.
Formación continua como seña de identidad
La jornada con Laura Heredia se enmarca dentro de la filosofía de Villa Equus, donde la formación continua y el trabajo personal del jinete se entienden como una parte importante dentro del rendimiento deportivo y del bienestar del caballo.














