Kumru Say, conocida como “Kuki” dentro del mundo ecuestre, afronta a sus 25 años uno de los momentos más importantes de su carrera deportiva: representar a Turquía en el Campeonato del Mundo de Concurso Completo de Aachen 2026 junto a Baladin de l’Ocean LA.
Un camino que no ha seguido una línea convencional y que la amazona ha construido trabajando desde muy joven, primero en Salto y, desde hace apenas unos años, en Concurso Completo.
“Mi existencia entera siempre ha tenido caballos”, explica Say a Chacco Info. Los caballos forman parte de sus recuerdos desde la infancia, desde los purasangres y caballos de carreras hasta los de Salto y, posteriormente, los de Concurso Completo. Incluso durante sus años de colegio, sus jornadas ya comenzaban y terminaban en la cuadra.
“Montaba uno o dos por la mañana, iba al colegio y después volvía y todavía tenía varios caballos que montar. No recuerdo un solo día en el que pensara: ‘No quiero hacer esto más’. Siempre han sido comienzos muy tempranos, finales muy tardes y simplemente una parte de mí”.
Su trayectoria deportiva comenzó en Salto, recorriendo las categorías de ponis, children, juniors y young riders. Sin embargo, su llegada al Concurso Completo se produjo casi por casualidad.
Durante su segundo año como young rider, había vendido dos de los caballos con los que competía en pruebas de mayor altura y se quedó con un caballo especialmente complicado, aunque con experiencia en campeonatos junior y Copas de Naciones. Un amigo le recomendó probar con él en campo.
“Yo nunca había pensado realmente en hacer Concurso Completo. No sabía demasiado sobre la disciplina, ni lo que necesitaba un caballo para hacerlo, ni cómo funcionaba”.
La experiencia cambió su trayectoria. El caballo disfrutó del entrenamiento de Cross y, apenas una o dos semanas después, Kumru decidió llevarlo a una competición de Concurso Completo, pese a no haber competido nunca antes en la disciplina.
“Fue a una competición e hizo doble cero. Pensé: «Esto es lo que le gusta hacer”.
Aquel caballo terminaría compitiendo con ella tanto en pruebas de Salto de 1,50 metros como hasta nivel tres estrellas en Concurso Completo. “Creo que es una de las mejores historias que tengo”, reconoce. A partir de ahí, comenzó a introducir progresivamente a otros caballos jóvenes en el Cross y a incorporar caballos de Concurso Completo a su trabajo.
Pero su historia había comenzado a adquirir una dimensión internacional mucho antes. Con solo 14 años dejó su casa después de recibir una oportunidad relacionada con varios caballos en Alemania. La aceptó y nunca regresó a una vida convencional.
“He pasado unos doce años en Alemania. He trabajado para grandes operaciones, pequeños criadores, cuadras de compraventa y prácticamente todo lo que hay entre medias”.
Una experiencia que, reconoce, la obligó a madurar rápidamente.
“Tuve que crecer muy rápido, y realmente no pude ser una niña de esa edad”.
A cambio, pudo conocer diferentes sistemas de trabajo, filosofías y maneras de entender el desarrollo de los caballos. Un aprendizaje compuesto por numerosas pequeñas piezas que hoy forman parte de su propia manera de trabajar.
Su carrera deportiva tampoco puede separarse de su profesión. Say se gana la vida desbravando y echando a rodar a caballos jóvenes, además de trabajar con caballos en producción y preparación, una realidad que hace especialmente difícil combinar la competición internacional con el día a día.
“Me gano la vida con los caballos más jóvenes, así que todo lo demás viene después. Incluso aunque sea un Campeonato de cinco estrellas, mi primera preocupación son los caballos jóvenes que están en casa. Son mi trabajo y mi responsabilidad”.
La amazona reconoce, sin embargo, la importancia que ha tenido en los últimos años contar con personas dispuestas a ayudarla cuando el volumen de trabajo hacía difícil compaginar todas las facetas.
“He tenido mucha suerte de tener gente muy buena alrededor. Cuando necesitaba ayuda, podía llamar y pedir que se llevaran un par de caballos o que me ayudaran con los que tenía que presentar. La gente me ha ayudado muchísimo simplemente por amabilidad”.
Ese apoyo ha sido una de sus principales motivaciones para continuar buscando objetivos deportivos mientras mantiene una carga de trabajo que, en ocasiones, describe como enorme.
En 2025, Kumru Say hizo historia al convertirse en la primera representante de Turquía en disputar un Campeonato de Europa sénior de Concurso Completo, en Blenheim. Menos de un año después, el siguiente paso de su trayectoria la lleva al Mundial de Aachen.
La amazona reconoce el valor que puede tener abrir este camino para las futuras generaciones del Concurso Completo turco, aunque trata de no cargar sobre sus hombros todo el peso de esa responsabilidad.
“No tenemos todavía demasiado a lo que agarrarnos. Espero que la nueva generación pueda verlo y pensar: ‘Si ella lo hizo, entonces es posible’. Quizás dentro de unos años haya algunos juniors, algunos young riders y tal vez dentro de diez años haya un equipo, o quizás no”.
Por ahora, su intención es concentrarse en su propio recorrido.
“No puedo centrarme en todo el panorama porque estoy sola. Me centro en mi camino y en mis caballos e intento hacerlo lo mejor que puedo. Es un privilegio competir en un Campeonato a este nivel”.
Aachen, además, tiene un significado especial para Say. Como tantos otros jinetes y amazonas, creció viendo sus competiciones. Recuerda incluso conservar imágenes del Mundial de 2006 y haber visitado Aachen de niña junto a su madre para presenciar una Copa de Naciones alrededor de 2011 o 2012.
“Cuando eres niña, te inspira muchísimo y quieres hacerlo tú también lo antes posible. Lo que nunca pensé es que estaría aquí para competir en Concurso Completo”.
Su compañero en este nuevo capítulo será Baladin de l’Ocean LA, un caballo al que define como extremadamente amable y con una personalidad muy particular.
“Es un caballo muy, muy gentil. Está un poco en su propio mundo y está muy unido a otros caballos”.
En casa disfruta observando cómo Baladin se relaciona con los demás en el campo. Suele formar pequeños grupos y, curiosamente, busca la compañía de caballos más nerviosos, sobre los que parece ejercer un efecto tranquilizador.
Esa dependencia de sus compañeros también supone un reto cuando viaja solo a grandes competiciones, ya que Baladin está acostumbrado a desplazarse acompañado por caballos de su grupo habitual.
Deportivamente, Say reconoce que no siempre creyó que llegaría tan lejos.
“Yo misma dudé de él muchas veces. Pensaba que era muy limitado: su salto, su capacidad, su tranco… No tiene la mejor calidad, pero tiene todo el corazón”.
Precisamente esa capacidad para crecer ante las grandes ocasiones es una de las cualidades que más valora de su caballo.
“Siempre está a la altura de la ocasión. Eso es una de las cosas más fantásticas que puedes tener en un caballo a este nivel”.
Su pasado en Salto sigue siendo evidente en su manera de afrontar las tres fases del Concurso Completo. Kumru admite, entre risas, que la Doma continúa siendo la jornada que más nervios le provoca.
“Me siento mucho más cómoda en el Salto. El día de Doma normalmente estoy muy nerviosa. Creo que sigo siendo más una amazona de Salto”.
El Cross, sin embargo, ha modificado su equilibrio, su manera de aproximarse a los obstáculos y su lectura de las distancias. Una evolución que ha construido con la ayuda de diferentes profesionales y amigos que le han ofrecido entrenamiento y consejos, pese a no contar con una estructura permanente comparable a la de algunas de las grandes selecciones europeas.
“He tenido mucha suerte. Hay personas que simplemente me han dicho: ven y entrena unos obstáculos con nosotros. Coges un poco de cada persona e intentas juntarlo todo”.
Para Aachen, su filosofía con Baladin tampoco ha sido transformar aquello que ya funciona.
“No me gusta cambiar demasiado a los caballos. Lo más importante es mantenerlos felices y hacer que sientan que pueden hacerlo”.
Tampoco reconoce sentir una presión diferente por vestir los colores de Turquía en un Campeonato del Mundo.
“Al final lo hago por mí. Continúo haciendo lo que siempre he hecho. No cambia para mí si llevo los colores turcos, si es un gran Campeonato o una prueba de caballos jóvenes. Simplemente intento hacerlo lo mejor posible”.
Después de abrir el camino de Turquía en un Europeo sénior y llegar ahora a un Mundial, preguntarle por el siguiente gran sueño obtiene una respuesta muy acorde con la trayectoria que la ha llevado hasta Aachen: Kumru Say prefiere no construir planes demasiado rígidos.
Continúa trabajando con numerosos caballos jóvenes y permite que sea cada uno de ellos quien vaya marcando el camino.
“Si son suficientemente buenos para Salto y quieren saltar, saltarán conmigo. Si quieren hacer Concurso Completo, harán Concurso Completo. Intento hacer lo que el caballo quiere hacer”.
No sabe todavía cuál de sus jóvenes llegará algún día al máximo nivel de Concurso Completo o cuál terminará compitiendo en grandes pruebas de Salto. De momento, la amazona que empezó casi por casualidad en una competición de Concurso Completo sigue haciendo lo mismo que ha hecho desde los 14 años: trabajar, empezar caballos y mantener la cabeza concentrada en el siguiente paso.
Ahora, ese siguiente paso se llama Aachen.









