El jinete español Joaquín Poves regresó del Campeonato Mundial Militar de Equitación disputado en Quito con una destacada séptima posición individual y un quinto puesto por equipos junto al resto de participantes nacionales. Una experiencia internacional marcada por el compañerismo, la adaptación a las particulares condiciones de competición y el intercambio de experiencias con jinetes de diferentes países.
“Estoy muy contento con el resultado, tanto a nivel individual como de equipo”, explica Poves al hacer balance de su participación en el concurso.
El gallego guarda un recuerdo positivo del ambiente vivido durante los tres días de competición. “Me gustó mucho en general el buen ambiente entre todos los participantes”, señala.
Uno de los principales retos del campeonato fue la altitud de la capital ecuatoriana. Aunque sobre el papel pueda parecer un aspecto secundario, el jinete reconoce que terminó teniendo una influencia importante. “Los primeros días la altitud parece que no, pero se notaba bastante estar a 3.000 metros”, comenta.
En la competición por equipos, España logró finalizar en quinta posición. Poves destaca la relación existente entre los integrantes de la delegación nacional como una de las claves para afrontar el campeonato. “Tuvimos muy buen ambiente entre nosotros. Somos amigos y nos conocemos desde hace tiempo. Cuando tuvimos que elegir los caballos para cada uno de los tres que nos tocaban en el sorteo, fue sencillo ponerse de acuerdo”.
Preguntado por sus compañeros de equipo, el militar español pone el foco en los valores que demostraron durante toda la competición. “Destacaría el gran compromiso y apoyo entre todos durante el campeonato”.
Los campeonatos militares permiten además convivir con deportistas procedentes de numerosos países, una circunstancia que aporta una dimensión especial a este tipo de eventos. “Aprender se aprende siempre de todo, pero aquí lo particular es que ves la manera en la que hacen las cosas otros países”, explica.
Lejos de considerar este resultado como una meta alcanzada, Poves lo afronta como una experiencia más dentro de un proceso continuo de aprendizaje y crecimiento deportivo. “Al final es una competición más en la que aprendes muchas cosas, te relacionas con gente de otros países y ahora ya solo toca seguir entrenando y hacer todo lo posible por ir a las Olimpiadas Militares de 2027”.
El verano se presenta intenso para el jinete, aunque con una planificación muy clara. “Ahora tengo que centrarme en la formación de los caballos jóvenes, ya que el más mayor que tengo tiene siete años. Haré concursos por el norte y luego en septiembre disputaré el Campeonato de España Militar”.
Una de las particularidades de su trayectoria es que desarrolla su carrera deportiva sin contar con la estructura de apoyo que poseen otros representantes militares internacionales. “Los militares de otros países se quedaban sorprendidos cuando les explicaba mi situación. Yo no tengo caballos del Ejército ni ningún apoyo. Tengo mi trabajo militar y luego dedico mi tiempo libre a los caballos, que son de mi propiedad”.
Esa dedicación y esfuerzo encuentran su razón de ser en una pasión que le acompaña desde la infancia. “Para mí la hípica lo es todo. Es mi pasión desde pequeño y, por suerte, también es la de mi pareja”.
Con la vista puesta ya en los próximos meses, Joaquín Poves tiene claro qué es lo que le impulsa a seguir entrenando y compitiendo cada día. “Lo que más me motiva son los objetivos que puedo ponerme cada año. Este año vuelve a ser el Campeonato de España Militar”.











