Con tan solo 19 años, Jad Guerraoui se ha convertido en una de las jóvenes promesas del Salto marroquí. Subcampeón individual y medalla de bronce por equipos con África en los Youth Equestrian Games de Aquisgrán 2022, además de campeón nacional de Marruecos en categorías inferiores, el jinete continúa construyendo su trayectoria deportiva con la mirada puesta en las grandes competiciones internacionales. En una entrevista concedida a Chacco Info, Guerraoui nos habla de sus comienzos, los caballos que han marcado su carrera, el papel fundamental de su familia, las dificultades de compaginar sus estudios con el deporte y sus ambiciones para los próximos años.
Su relación con los caballos comenzó prácticamente desde que nació. Hijo de una amazona de Doma Clásica y de un antiguo jinete de Salto, que actualmente ejerce como su entrenador, Guerraoui creció rodeado de caballos y encontró en ellos una pasión que pronto se convirtió en una vocación profesional.
«Empecé a montar prácticamente desde que nací porque mis padres ya montaban a caballo. Mi madre practica Doma Clásica y mi padre fue jinete de Salto y ahora es mi entrenador. Puedo decir que esta pasión me la transmitieron mis padres», explica. Para él, dedicarse profesionalmente a este deporte siempre fue una aspiración natural: «Siempre me ha encantado montar y creo que para mí era evidente que quería desarrollar una carrera en este deporte e intentar vivir de ello».
Aunque su trayectoria todavía se encuentra en una etapa temprana, el jinete marroquí ya acumula experiencias que difícilmente olvidará. Entre ellas destaca su participación en los Youth Equestrian Games de Aquisgrán 2022, donde consiguió la medalla de plata individual y el bronce con el equipo de África. Aquella competición tuvo un significado especialmente importante, pues supuso su debut internacional.
«Tuve la suerte de contar desde pequeño con unos padres que siempre consiguieron encontrar buenos ponis y caballos para mí, lo que me permitió obtener buenos resultados en los campeonatos nacionales», recuerda.
Sin embargo, fue su experiencia en Alemania la que marcó un antes y un después. «Aquisgrán fue un momento realmente mágico. Sé que no fue una victoria, pero nunca olvidaré aquellos podios porque era mi primera competición internacional y mis primeras medallas internacionales. Creo que fue el punto de partida de todo lo que he conseguido hasta ahora».
Actualmente, Guerraoui desarrolla su actividad deportiva en Dar Es Salam, en Rabat, donde entrena principalmente bajo la supervisión de su padre. Su cuadra cuenta con caballos que le permiten continuar progresando en el panorama internacional, además de varios jóvenes con los que trabaja pensando en el futuro.
Entre sus principales compañeros de competición se encuentran Let’s Go L y Balourina PS, a los que considera sus dos mejores caballos, así como No Nonsense, al que describe como un excelente caballo para pruebas de velocidad. Los tres pertenecen a EMXSTRIDE, propietario y amigo del jinete, cuyo apoyo resulta fundamental para su actividad deportiva. También monta a Casallca Louba PS, caballo de la Real Federación Marroquí de Deportes Ecuestres (FRMSE), mientras que, junto a sus padres, prepara varios caballos jóvenes de su propiedad.
El marroquí aprovecha nuestra conversación para agradecer expresamente la confianza de quienes hacen posible su trayectoria. «Quiero dar las gracias a mis padres por estar siempre a mi lado, a EMXSTRIDE y a la FRMSE por confiarme sus caballos y permitirme competir internacionalmente, y a todos mis patrocinadores por confiar en mí y proporcionarme lo que necesito». Un agradecimiento que extiende también a su veterinario, mozo de cuadra, herrador y todas las personas que participan en el cuidado de sus caballos.
Cuando le preguntamos por el caballo que más ha influido en su formación, Guerraoui reconoce que cada uno le ha enseñado algo diferente. No obstante, hay un nombre que ocupa un lugar especial en sus recuerdos: Empire VDV Z.
«Era mi propio caballo y mi padre lo compró cuando tenía tres años. Fue el primer caballo con el que salté pruebas de 1,50 metros. Desde luego, no era el caballo más fácil que he tenido, pero es con el que más he aprendido hasta ahora».
La formación académica constituye otro de los pilares de su vida. A diferencia de lo que podría pensarse de un deportista que dedica tantas horas a los entrenamientos y las competiciones, Guerraoui ha decidido continuar sus estudios universitarios y actualmente cursa el tercer año de un Bachelor of Business Administration (BBA) en emlyon business school.
«Para mí era muy importante seguir estudiando porque creo que, incluso siendo jinete, es fundamental tener una buena formación», explica. Su universidad cuenta con un programa específico para deportistas de alto rendimiento que le permite estudiar a distancia y compatibilizar su formación con las exigencias del deporte.
Su rutina habitual comienza por la mañana, cuando monta y se ocupa de sus caballos hasta las primeras horas de la tarde. Después de comer, dedica el resto de la jornada a sus estudios. Una organización que resulta posible gracias al apoyo de su familia y de su mozo de cuadra, en quienes deposita toda su confianza.
«Tengo la suerte de contar con mis padres y con un buen mozo de cuadra en el que puedo confiar al cien por cien. Cuando termino de montar, puedo estudiar tranquilo porque sé que cuidarán muy bien de los caballos».
No siempre ha sido sencillo mantener ese equilibrio. Durante sus años de instituto, debía asistir a clase durante toda la jornada, entrenar después y encontrar tiempo para hacer los deberes. «Realmente no era fácil. Pero, al final, si quieres conseguir algo, haces todo lo posible para lograrlo. Estoy contento con la vida que tengo ahora y con cómo están yendo las cosas. Siempre doy el cien por cien».
Representar a Marruecos internacionalmente constituye otro de los grandes motivos de satisfacción para el joven jinete. Desde pequeño soñaba con defender los colores de su país y, ahora que tiene la oportunidad de hacerlo, asegura sentirse especialmente orgulloso.
«Representar a Marruecos ha sido un sueño desde que era niño. Estoy muy orgulloso de poder hacerlo ahora. Hasta el momento creo que lo estoy haciendo bastante bien con los resultados que he conseguido y espero hacerlo todavía mejor en el futuro».
Pese a los éxitos alcanzados a una edad tan temprana, Guerraoui asegura que las expectativas externas no representan una presión añadida. Su manera de entender la competición se basa en el trabajo, el aprendizaje y la búsqueda constante de mejoras.
«Tanto si se trata de un concurso nacional como internacional, siempre intento hacerlo lo mejor posible. Si llegan los resultados, estupendo, estoy muy contento. Pero si no llegan, sé en qué tengo que trabajar para los siguientes concursos. Así que, para mí, siempre hay algo positivo que sacar».
De hecho, considera que representar a su país y aspirar a nuevos éxitos constituye una motivación mucho mayor que cualquier posible presión.
La temporada 2026 ha supuesto un importante periodo de aprendizaje para Guerraoui. Aunque reconoce que los resultados deportivos no han sido los mejores de su trayectoria, considera que ha sido uno de los años en los que más ha evolucionado como jinete.
«La temporada 2026 no ha sido la más exitosa en cuanto a resultados. Sin embargo, creo que ha sido uno de los años en los que más he aprendido», reconoce.
A principios de año comenzó a trabajar con nuevos caballos y, gracias al apoyo de EMXSTRIDE, pudo participar en un mayor número de concursos internacionales. Entre las experiencias que destaca se encuentra su estancia de mes y medio en Países Bajos durante agosto, donde se alojó en las instalaciones de un amigo y tuvo la oportunidad de ampliar sus conocimientos.
«Hubo momentos buenos y malos, más malos de los que me habría gustado, pero he aprendido muchísimo de todas esas experiencias. Así que, al final, estoy muy contento con este año».
El Morocco Royal Tour, que acaba de concluir, ha sido otra de las competiciones importantes de su calendario. El jinete se muestra satisfecho con los resultados obtenidos y ya prepara su próxima participación en el circuito Longines Global Champions Tour de Rabat, donde tiene previsto competir en las pruebas CSI2*.
«Mi objetivo es hacer un buen concurso allí en las pruebas de dos estrellas», señala.
Después de Rabat, sus principales caballos disfrutarán de un periodo de descanso, aunque su actividad deportiva todavía no habrá terminado. Guerraoui participará en los campeonatos nacionales de caballos jóvenes con los caballos de su propiedad, poniendo así el punto final a su temporada.
Con la mirada puesta en 2027, el marroquí no se marca objetivos exclusivamente relacionados con resultados o clasificaciones. Su prioridad es continuar evolucionando y consolidar su formación deportiva.
«Mi objetivo para el próximo año es seguir mejorando. Todavía tengo mucho margen de mejora, así que creo que simplemente convertirme en un mejor jinete en todos los aspectos sería un buen comienzo. Ya veremos qué nos depara el futuro».
Sin embargo, cuando la conversación se dirige hacia sus grandes sueños, Guerraoui no duda en reconocer que aspira a competir al máximo nivel internacional, incluyendo los Juegos Olímpicos y los Campeonatos del Mundo.
«En el futuro me encantaría competir en los concursos más importantes, incluidos los Juegos Olímpicos y los Campeonatos del Mundo. Creo que ese es el sueño de cualquier jinete. Mi mayor sueño, y sé que no es muy original, sería ganar uno de ellos. ¡Ganar los dos sería todavía mejor!».
Más allá de sus ambiciones deportivas, el joven marroquí tiene muy claro qué valores considera fundamentales para construir una trayectoria en el mundo del Salto. Cuando le preguntamos qué consejo daría a otros jóvenes que desean seguir sus pasos, su respuesta comienza por la importancia del esfuerzo.
«Lo primero que me viene a la cabeza es el trabajo duro, porque si no trabajas de verdad para conseguir tus objetivos, nunca los alcanzarás. No será fácil, por supuesto, pero da el cien por cien para que, al menos, puedas sentirte orgulloso de ti mismo».
A continuación, insiste en una cuestión que considera especialmente importante: el respeto hacia los caballos.
«Respeta siempre a tu caballo. Es algo realmente importante para mí, porque creo que, para que los caballos den lo mejor de sí mismos y sean felices, tú también tienes que darles lo mejor de ti e intentar hacer siempre lo que sea mejor para ellos».
Por último, al preguntarle qué le diría al Jad de hace unos años, el jinete reflexiona sobre el valor de los errores y la importancia de aceptarlos como parte del proceso de aprendizaje.
«Por supuesto, intentaría ayudarle a cometer menos errores, pero al final son los errores los que te ayudan a aprender. Creo que equivocarse es tan importante como hacer las cosas bien. Quizá, sin esos errores, no sería el jinete que soy hoy».
A sus 19 años, Jad Guerraoui continúa compaginando sus estudios universitarios con el entrenamiento diario, la preparación de nuevos caballos y su participación en competiciones internacionales. Después de una temporada que le ha exigido paciencia y capacidad de adaptación, el marroquí encara sus próximos objetivos convencido de que todavía tiene mucho que aprender. Y aunque sueña con subir algún día a lo más alto de un podio olímpico o mundial, tiene claro que el camino hasta allí pasa por el trabajo diario y por los caballos que lo acompañan.









