Hermès no nació como casa de moda. Nació como casa de caballos. Fundada en 1837 como taller de arneses para carruajes, su clientela era la aristocracia ecuestre europea. Pero cuando los coches sustituyeron a los caballos, estuvo a punto de desaparecer. Sobrevivió gracias a una decisión estratégica: convertir la destreza artesanal del talabartero en marroquinería de lujo.
Ese principio, la funcionalidad como origen del diseño, sigue guiando cada creación. Hermès continúa fabricando sillas de montar a medida en París, ajustadas con precisión para caballo y jinete. Su filosofía se resume en una máxima sencilla: “El caballo es nuestro primer cliente. El jinete, el segundo.”
Muchos de sus productos icónicos nacieron de necesidades ecuestres. El bolso Évelyne, por ejemplo, fue diseñado en 1978 para transportar herramientas de limpieza húmedas, con su característica “H” perforada pensada para permitir la ventilación. Incluso los cierres metálicos, en su momento considerados demasiado industriales para el lujo, fueron adoptados por Hermès tras observar su uso práctico en Norteamérica.
Los detalles también cuentan historias. La famosa caja naranja surgió durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la escasez de materiales dejó al cartón naranja como única opción disponible. Los pañuelos de seda, hoy emblema de elegancia, se inspiraron en los forros impresos de las chaquetas de jockey. Y muchas piezas de joyería comenzaron como hebillas y hierros, transformados en accesorios sofisticados.
Incluso el logo de Hermès, el carruaje Duc con groom, tiene raíces artísticas: fue inspirado por el cuadro Le Duc Attelé, Groom à L’Attente de Alfred de Dreux, donde el caballo aparece deliberadamente más grande que el mozo, subrayando su protagonismo.
Hoy, Hermès sigue celebrando su legado ecuestre con eventos como Saut Hermès, una competición internacional de salto celebrada en el Grand Palais de París, donde los obstáculos en forma de “H” y los premios de prestigio rinden homenaje a su historia.
Hermès no nació como casa de moda. Fue, y sigue siendo, una casa moldeada por caballos.














