A sus 71 años, Heidemarie Dresing afronta uno de esos retos que demuestran que la pasión por los caballos no entiende de edades.
La amazona alemana llegará a los Campeonatos del Mundo FEI de Aachen 2026 como número dos del ranking mundial de Doma Paralímpica y líder de la clasificación en su grado, con un objetivo muy claro: subir al podio junto a su yegua Poesie.
Dresing será, además, la segunda deportista de mayor edad inscrita en la competición que se celebrará en el Allianz Park.
La alemana sabe bien lo que significa quedarse cerca de las medallas. Fue cuarta en varias ocasiones en el Campeonato de Europa de 2019, los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, celebrados en 2021, y su primer Campeonato del Mundo, disputado en 2022. Sin embargo, el pasado año vivió un Europeo inolvidable en Ermelo, donde consiguió tres medallas de oro.
Ahora quiere volver a hacerlo ante su público. “Naturalmente, mi objetivo es ganar una medalla”, reconoce Dresing, que también espera que su presencia en Aachen pueda servir de inspiración para las personas mayores. Su mensaje es sencillo: mantenerse activo y luchar por aquello que uno quiere puede llevar a conseguir cosas extraordinarias incluso a una edad avanzada.
En ese camino estará acompañada por Poesie, la yegua con la que ha alcanzado la cima de la Doma Adaptada. Dresing la define con cariño y humor como “tan loca como yo”, una luchadora con personalidad propia. Precisamente ahí encuentra buena parte de la magia de su relación. Amazona y yegua han aprendido a entenderse a través de una comunicación extremadamente sutil.
La historia de Heidemarie con los caballos comenzó cuando tenía ocho años. Su madre siempre había sentido pasión por ellos y un día la pequeña Heidemarie terminó sentada sobre un poni. Después llegaron las clases de equitación, los caballos de escuela y sus primeras competiciones, inicialmente en Salto de Obstáculos. Con el primer dinero que ganó trabajando compró su propio caballo y, desde entonces, los caballos nunca abandonaron su vida.
Ni siquiera lo hicieron cuando fue diagnosticada de esclerosis múltiple. La enfermedad le provoca problemas neurológicos y musculares, dificultades de equilibrio, fatiga y pérdida de fuerza. Utiliza silla de ruedas, aunque puede caminar algunos metros sin ella, y mantenerse activa se ha convertido en una parte fundamental de su día a día.
Su forma de entrenar tuvo que cambiar, pero no lo hizo el sentimiento que encuentra cuando está junto a un caballo. “Los caballos son mi vida; no puedo imaginar la vida sin ellos”, explica. Dresing reconoce incluso emocionarse al pensar en todo lo que hacen por ella, en cómo responden a las ayudas más delicadas y en su capacidad para perdonar los errores.
Hubo un momento en el que llegó a pensar que la enfermedad significaría el final de su vida competitiva. Su primera reacción fue plantearse abandonar. Entonces conoció las posibilidades del deporte adaptado a través de la también alemana Hanne Brenner y descubrió que podía volver a competir, aunque de una manera diferente.
Aquello abrió una nueva etapa. “Los caballos me dan una nueva motivación cada día, son la mejor medicina”, asegura.
Aachen 2026 tendrá así entre sus protagonistas a una amazona de 71 años que no piensa acudir únicamente para participar. Heidemarie Dresing quiere una medalla y Poesie será su compañera en el intento.










