El Gran Premio de la Longines Global Champions Tour de Shanghái concluyó tras una exigente prueba CSI5* con obstáculos a 1,60 metros de altura.
En esta competición, en la que participaron 40 binomios, destacó un dato revelador: el caballo de mayor edad tenía 18 años, mientras que la ganadora contaba con 16. Un hecho que refuerza la idea de que la edad, por sí sola, no constituye una barrera definitiva en el alto rendimiento ecuestre.
La vencedora fue Katanga V/h Dingeshof, una yegua nacida en 2010, hija de VDL Cardento 933 y Tabelle Dingeshof Z, montada por el jinete belga Nicola Philippaerts.
Este resultado pone de manifiesto que la edad debe entenderse más como una referencia orientativa que como un límite estricto. Cada caballo evoluciona de manera diferente, en función de su desarrollo, condición física y trayectoria deportiva. Con una planificación adecuada del entrenamiento, revisiones veterinarias periódicas y una gestión responsable de las cargas de trabajo, muchos caballos pueden prolongar su rendimiento óptimo más allá de lo que tradicionalmente se consideraba.
En este contexto, los cuidados diarios —y especialmente la alimentación— desempeñan un papel clave tanto en la longevidad deportiva como en la calidad de vida tras la retirada. Una nutrición adaptada a cada etapa, desde el crecimiento como potro hasta la exigencia de la competición y la posterior jubilación, contribuye no solo a extender la vida deportiva del caballo, sino también a garantizar un retiro saludable y confortable.
Es precisamente en este ámbito donde destaca Special Feeds, con soluciones nutricionales diseñadas para cubrir las necesidades específicas de cada fase vital del caballo, ayudando a optimizar su rendimiento, bienestar y calidad de vida a lo largo del tiempo.












