Antonio Blázquez (10 de febrero de 1940 – 13 de febrero de 2026).
Desde que tengo uso de razón soñé con el Andalucía Sunshine Tour en la distancia. Lo veía como el mejor circuito hípico del mundo desarrollándose en España, como ese gran escenario internacional del Salto de Obstáculos que parecía reservado a otros países y que, sin embargo, estaba aquí, en nuestra tierra. Ese sueño colectivo no habría sido posible sin Antonio Blázquez.
El año en que por fin empecé a trabajar aquí, a Antonio y a mí nos presentó mi añorado amigo Pepe Serrano. Desde el primer momento, Antonio fue conmigo cercano y afable. Siempre atento, siempre amable. Yo lo definía muchas veces, y lo hacía con cariño, como el Papá Noel de los caballos, porque, igual que ese abuelo de barba blanca y traje rojo reparte ilusión cada diciembre, Antonio ha llevado alegría al mundo hípico año tras año, a su querida comarca de La Janda y a todos los que hemos sentido este circuito como algo propio.
No quería escribir estas líneas, no quería despedirme aún de él, pero me queda la tranquilidad de que ha sido una vida plena, casi 90 años vividos con intensidad. Celebró sus 86 años viendo el circuito, su circuito, en su mejor momento, alcanzando su 32ª edición, consolidado como referencia del invierno ecuestre internacional. Cuando su salud se complicó, yo pedía que aguantara hasta el final del mismo. Hoy entiendo que no podía ser de otra manera. Antonio tenía que marcharse aquí, en su circuito, en sus fechas.
Blázquez fue el visionario que convirtió Dehesa Montenmedio en uno de los grandes centros europeos del Salto de Obstáculos en invierno. Supo crear un formato de varias semanas consecutivas que hoy reúne a miles de caballos y jinetes de todo el mundo. Bajo su impulso, el Andalucía Sunshine Tour se convirtió en plataforma para caballos jóvenes, trampolín para nuevos talentos y escenario de preparación y desarrollo para la élite. La hípica española le debe muchísimo.
Antonio nos deja en mitad del circuito, como si quisiera que todos los que trabajamos aquí pudiéramos rendirle homenaje en la pista 3, rodeados de caballos. Ese es su legado: que el sueño sigue vivo.
Mañana, antes del Gran Premio de 1.55, le rendiremos homenaje en su pista 3.
Te debemos mucho, Antonio. Gracias siempre.
Hoy te lloramos. Pero te recordaremos aquí, en casa, en tu concurso.
Shelly Ramírez Pino
En esta entrevista charlábamos Antonio y yo celebrando el 30 aniversario










