Los Juegos Olímpicos de la Juventud de Dakar 2026 están a punto de comenzar y el Salto será una de las disciplinas que contará con la participación de jóvenes talentos de todo el mundo. Del 3 al 6 de noviembre, un total de 24 amazonas y jinetes menores de 18 años competirán en pruebas individuales y por equipos continentales, con una particularidad: los caballos serán proporcionados por la organización y asignados mediante sorteo.
Esta circunstancia supone un desafío tanto para los participantes, que deberán adaptarse a sus nuevos compañeros en un tiempo muy reducido, como para los responsables del diseño de los recorridos. El suizo Gérard Lachat, encargado de esta tarea, ha explicado a Swiss Equestrian cómo se prepara una competición de estas características y qué aspectos deben tenerse en cuenta para garantizar recorridos exigentes, pero justos.
Lachat, que ya había visitado Dakar con motivo de una competición de prueba, reconoce que se trata de una experiencia diferente. La principal dificultad deportiva reside en que los jóvenes deberán competir con caballos que apenas conocen, por lo que los recorridos tendrán que permitirles encontrar rápidamente un buen entendimiento con ellos.
El diseñador explicó que la planificación comienza con el reglamento de la Federación Ecuestre Internacional (FEI). En la primera calificativa podrá incluir hasta doce obstáculos, con una combinación triple o dos dobles, una altura de 1,20 metros y una longitud de entre 500 y 600 metros.
A partir de estas condiciones, comienza el trabajo sobre el plano de la pista, estudiando la ubicación de los obstáculos, las distancias y las trayectorias. Uno de los elementos a los que concede mayor importancia es el primer salto, que debe permitir a los binomios comenzar con confianza y poder abordarlo tanto desde la derecha como desde la izquierda.
También considera fundamental que los recorridos sean fluidos, con giros amplios y espacio suficiente para recuperar un buen ritmo de galope. Según explicó, el objetivo no es poner trampas a los participantes, sino comprobar su capacidad para adaptarse a los caballos que les han sido asignados.
Otro aspecto que destacó es la precisión necesaria en el montaje. Un desplazamiento de apenas un metro puede modificar una distancia en una curva y alterar el número de trancos, por lo que cualquier ajuste debe estudiarse cuidadosamente y realizarse antes del comienzo de la prueba.
Aunque los trazados principales se preparan con antelación, Lachat podrá introducir modificaciones en los recorridos posteriores una vez observadas las primeras actuaciones. De esta manera, podrá valorar mejor cómo se entienden los binomios y adaptar las dificultades al nivel demostrado.
El suizo también reconoció que el momento de mayor tensión llega cuando el primer caballo entra en pista. Hasta entonces, el trabajo está preparado, pero es durante la competición cuando puede comprobar si el recorrido funciona como había previsto.
Para Lachat, un recorrido perfecto no tiene por qué resultar igual para todos los participantes. Lo verdaderamente importante es que sea justo, adecuado al nivel deportivo y que permita a los caballos superar los obstáculos en buenas condiciones.
Suiza estará representada en Dakar por el joven jinete Mike Smits, de 16 años y natural de Chevenez, que participará en una edición histórica de los Juegos Olímpicos de la Juventud, los primeros que se celebrarán en territorio africano.









