El mundo del Salto despide a Cicero Z van Paemel, considerado el caballo que lo dio todo por y para su equipo.
Cicero Z van Paemel ha fallecido tras una trayectoria deportiva y reproductiva que dejó huella dentro y fuera de las pistas. La decisión de dejarlo ir, tomada tras agotar todas las opciones posibles, pone fin a la historia de un semental extraordinario que marcó a jinetes, criadores y aficionados.
Dotado de una personalidad especial, carácter noble y una técnica ejemplar, Cicero Z van Paemel destacó por su fuerza, amplitud de tranco, flexibilidad y una ejecución académica que despertó la admiración del sector. En competición, firmó grandes logros como la victoria en el Gran Premio de Aalst, el triunfo en Sires of the World en Mechelen y su participación en la prueba de las seis barras en Dublín. También compitió en la Nations Cup de Roma y en la Copa del Mundo de Mechelen, construyendo un amplio palmarés.
Gran parte de esa trayectoria estuvo ligada al jinete Dirk Demeersman, con quien formó un binomio basado en la confianza mutua. Así pues, ambos encontraron en la pista el espacio para desarrollar todo su potencial, mostrando una conexión que traspasó lo deportivo y se convirtió en ejemplo de entendimiento entre caballo y jinete.
Tras ver acortada su carrera deportiva, Cicero Z van Paemel inició una nueva etapa como semental en Zangersheide, donde se convirtió durante años en uno de los reproductores más demandados del panorama internacional.
Su influencia en la cría ha sido notable, con una descendencia numerosa y exitosa en la que se reconocen sus cualidades: calidad, mentalidad y capacidad atlética.
Criadores de distintos países confiaron en su genética, apostando por una línea que hoy continúa viva en las pistas a través de sus hijos e hijas.












