El jinete canadiense Eric Lamaze ha sido condenado por un tribunal de Florida a pagar más de 1,6 millones de dólares, más costas y honorarios legales, tras perder el segundo de dos procedimientos judiciales millonarios relacionados con sus prácticas en la compraventa de caballos de competición.
La sentencia, dictada el pasado 30 de diciembre, da la razón a Lorna “Muffie” Guthrie, antigua copropietaria del caballo Nikka VD Bisschop y exinversora en los caballos de Lamaze.
El litigio se inició en enero de 2023, cuando Guthrie y su marido, Jeffrey Brandmaier —fallecido posteriormente— demandaron a Lamaze por fraude, incumplimiento contractual y vulneración de la legislación de Florida. Según la demanda, el jinete habría falseado información relevante en la adquisición de Nikka y de otro caballo, así como en la posterior venta de Nikka a terceros, pese a que el animal acabaría representando a Canadá en Juegos Olímpicos y campeonatos del mundo.
La jueza Maxine Cheesman ordenó anular los escritos de defensa de Lamaze y dictó sentencia firme al considerar acreditado un comportamiento fraudulento y reiterado. Entre los elementos clave del fallo figura la falta de comparecencia del demandado a diversas vistas y conferencias procesales, pese a haber sido debidamente citado, incluida una audiencia decisiva celebrada el 13 de noviembre. Según consta en la resolución, Lamaze comunicó al tribunal que no asistiría porque había decidido montar a caballo ese mismo día.
La jueza subrayó también que, aunque Lamaze podía representarse a sí mismo en el proceso, sus sociedades mercantiles estaban legalmente obligadas a contar con abogado, obligación que incumplieron durante más de diez meses, desoyendo reiteradas órdenes judiciales. Además, el tribunal consideró que Lamaze se apoyó indebidamente en un asesor no abogado para realizar actuaciones procesales que excedían la mera asistencia administrativa, constituyendo un supuesto de ejercicio no autorizado de la abogacía.
Uno de los aspectos más graves del caso es la constatación judicial de que Lamaze presentó documentación médica falsa para justificar su incomparecencia y solicitar el levantamiento de medidas cautelares. En concreto, el tribunal concluyó que el jinete había declarado bajo juramento estar en tratamiento por un cáncer cerebral desde hacía cinco años, aportando una carta médica que posteriormente se acreditó como falsificada. Las autoridades confirmaron que el supuesto proveedor sanitario nunca había tratado a Lamaze, y un juez canadiense ya había declarado fraudulentos esos mismos documentos en un procedimiento paralelo.
La sentencia afirma que el fraude impregnó toda la estrategia defensiva del demandado, haciendo imposible confiar en sus alegaciones o testimonios. Por ese motivo, la jueza consideró necesario y proporcionado anular íntegramente los escritos de defensa para salvaguardar la integridad del proceso judicial.
Este fallo se suma a otra resolución previa favorable a los compradores posteriores de Nikka, que obtuvieron una indemnización de 5,5 millones de dólares, actualmente recurrida por Lamaze. El jinete ha anunciado también recurso contra la sentencia de diciembre, alegando vulneración de su derecho de defensa, si bien el tribunal ha sido tajante al señalar que la situación procesal fue consecuencia directa de sus propias decisiones y de un incumplimiento consciente de las normas judiciales.
Eric Lamaze enfrenta una nueva sanción y queda fuera de la equitación hasta 2031














