Muchos clubes y federaciones están observando un cambio profundo en el papel de los jinetes amateurs dentro del ecosistema ecuestre. La creciente profesionalización del Salto internacional contrasta con un aumento significativo del nivel, la formación y la ambición deportiva de los aficionados.
Desde el papel de los amateurs como base económica, observamos cómo están sosteniendo económicamente gran parte del calendario nacional y buena parte del internacional. En Estados Unidos, por ejemplo, los grandes circuitos invernales como Ocala o Wellington dependen en gran medida de pruebas Amateur-Owner, Adult Amateur y Junior/Amateur, que llenan semanas enteras de competición y ocupan mayor número de boxes que los profesionales.
En su relación con los circuitos profesionales, hay jinetes no profesionales que compiten con caballos de altísimo nivel, entrenadores de élite y calendarios de viaje que hace unos años eran exclusivos de los profesionales. Esto está generando cambios en el mercado de caballos —animales más especializados en ser “sencillos” y “seguros”, pero igualmente capaces de saltar alturas importantes— y también en el entrenamiento. El amateur moderno ya no es un aficionado recreativo, sino un competidor serio con necesidades específicas y un impacto significativo en el mercado.
Finalmente, es interesante explorar cómo las redes sociales han cambiado el mundo amateur. Hoy muchos aficionados se convierten en micro-creadores de contenido ecuestre: comparten rutinas, progresos, caídas, compras, viajes y experiencias de competición. Esto crea una comunidad enorme que genera influencia real en marcas de equipamiento, veterinaria, alimentación, moda y turismo ecuestre.














