Los baños, especialmente cuando los caballos compiten con frecuencia, a veces son un dolor de cabeza, ya que hay que encontrar productos que limpien bien y que permitan mantener la piel y el pelo en buenas condiciones con el uso habitual.
Ese es el enfoque de Dapple Up, un champú equino de base vegetal desarrollado para caballos que reciben baños frecuentes. La marca nació en el mundo de los Pura Sangre, donde los baños son parte de la rutina diaria, y desde allí ha dado el salto a otras disciplinas, llegando también a cuadras de alto nivel.
Su fórmula combina ingredientes de origen vegetal, aloe vera y aceites esenciales como lemongrass y peppermint. Además, es un producto con pH equilibrado y está formulado sin SLS, parabenos, colorantes ni fragancias artificiales. La idea es conseguir una limpieza eficaz sin castigar la piel, algo importante cuando el caballo se ducha con jabón prácticamente casi todos los días.
Entre quienes lo utilizan está Luis Fernando Larrazábal. El jinete venezolano, olímpico y habitual en las grandes competiciones internacionales, ha incorporado Dapple Up a la rutina de sus caballos y destaca cómo responde el pelo después del baño.
“Estamos usando Dapple Up Shampoo en nuestros caballos y estamos muy contentos con el resultado”, explica Larrazábal. Para el jinete, uno de los detalles importantes es que limpia bien sin dejar la piel seca. “Mantiene la piel brillosa y suave y realmente ayuda a sacar las manchas en los caballos”.
En el caso de Larrazábal, Dapple Up ha dejado de ser un producto para ocasiones concretas para convertirse en parte del día a día.
“Se ha convertido en una rutina de nuestro día a día y, sobre todo, en los momentos de las competencias importantes”, señala.
La marca apuesta por un concepto de cuidado pensado para el uso habitual. Su fórmula concentrada hace que sea necesario utilizar poca cantidad y está dirigida tanto a caballos de competición como a aquellos con piel más sensible y, en general, a cualquier caballo que necesite baños frecuentes.
Dapple Up se fabrica en pequeños lotes en Kentucky y mantiene su origen ligado a la cuadra. Katherine Wheeler comenzó a vender el producto desde su camión en Keeneland, donde los entrenadores empezaron a apreciar la diferencia en la piel y el brillo de sus caballos. Con el tiempo, aquel producto desarrollado pensando en los Pura Sangre terminó llegando a otras disciplinas, entre ellas el Salto, la Doma y el Western.









