La reciente muerte de Diane Crump, pionera del turf estadounidense, ha reavivado el recuerdo de cinco mujeres que marcaron un antes y un después en la historia de las carreras de caballos. Su legado, forjado en contextos de discriminación y resistencia, transformó para siempre el papel de la mujer en este deporte.
Cheryl White fue la primera mujer afroamericana en obtener licencia como jockey profesional en Estados Unidos. Nacida en Ohio en 1953, debutó con apenas 17 años en el hipódromo de Thistledown, montando una potra llamada Ace Reward. En 1971 logró su primera victoria y, a lo largo de su carrera, acumuló más de 750 triunfos. Además, fue la primera mujer en ejercer como comisaria de carreras en California.
Penny Chenery, conocida como la “Primera Dama de las Carreras”, asumió la gestión de Meadow Stable tras la enfermedad de su padre y desafió el escepticismo de una industria dominada por hombres. Fue la criadora y propietaria de Secretariat, el legendario ganador de la Triple Corona en 1973, y una de las primeras mujeres admitidas en The Jockey Club. Su figura se convirtió en símbolo de liderazgo femenino en la hípica estadounidense National.
Diane Crump, fallecida el 1 de enero de 2026 a los 77 años, fue la primera mujer en competir profesionalmente en una carrera con apuestas legales en EE. UU., el 7 de febrero de 1969 en Hialeah Park. Su participación fue tan polémica que necesitó escolta policial para atravesar una multitud hostil. Un año después, en 1970, hizo historia al convertirse en la primera jockey femenina en correr el Derby de Kentucky. Crump ganó 228 carreras antes de retirarse en 1998.
Kathy Kusner, olímpica en Salto y medallista en los Juegos de Múnich 1972, fue la primera mujer en obtener legalmente una licencia de jockey en EE. UU. Tras ser rechazada por la Comisión de Carreras de Maryland, presentó una demanda por discriminación de género en 1967 y ganó el caso en 1968. Su victoria legal abrió la puerta a otras mujeres en el circuito profesional.
Julie Krone es la jockey más laureada de la historia en cuanto a victorias y ganancias. En 1993 se convirtió en la primera mujer en ganar una carrera de la Triple Corona al imponerse en el Belmont Stakes con Colonial Affair. En el 2000 fue la primera mujer en ingresar al Salón de la Fama de las Carreras de EE. UU., y su trayectoria incluye más de 3.700 victorias y más de 90 millones de dólares en premios.
Estas cinco mujeres no solo rompieron barreras, sino que redefinieron el papel de la mujer en el deporte ecuestre. Su legado sigue inspirando a nuevas generaciones de jinetes que, gracias a ellas, ya no tienen que pedir permiso para soñar.














