Cuando pensamos en Beatriz Ferrer-Salat, lo habitual es que nos venga a la cabeza una de las mayores figuras de la Doma Clásica en España. Pero detrás de todas esas medallas, de kürs impecables y ovaciones, hay una Beatriz que no siempre se ve: la que vive profundamente conectada al bienestar animal y que dedica tiempo, recursos y energía a causas que, para ella, son innegociables.
Entre esas causas está ADE —Asociación para la Defensa de los Équidos— una entidad que lleva más de dos décadas poniendo cuerpo y alma en rescatar caballos, burros, mulas y otros animales que han sufrido abandono o maltrato. Un trabajo duro, constante, que muy pocas personas conocen a fondo, pero que resume de forma perfecta una filosofía que Beatriz comparte: los animales merecen una vida digna… y alguien que pelee por ella.
Una historia que empezó casi por casualidad
ADE nació en 2001 gracias a un grupo de amigas que simplemente no pudieron mirar hacia otro lado. Creían que quizá ayudarían a uno o dos caballos al año. La realidad las golpeó de lleno: pronto estaban rescatando uno o dos a la semana.
Desde entonces, la asociación ha seguido una línea muy clara: poner a los animales primero, incluso cuando eso significa renunciar a comodidades, tiempo libre o a una vida más fácil. El equipo sigue siendo pequeño, pero el impacto que generan es enorme.
Su misión es sencilla de definir y difícil de ejecutar: rescatar, rehabilitar y dar en adopción a équidos que han vivido situaciones terribles, además de educar a las nuevas generaciones y presionar a las administraciones para que protejan de verdad a estos animales.
Rescates que aún duelen: Aragón, el caso que nadie olvida
Uno de los episodios más duros de ADE ocurrió en Aragón. En julio, recibieron una llamada que ninguna protectora quisiera recibir: una ganadería abandonada con unos 70 caballos, muchos ya muertos por falta de comida y agua. Las imágenes que enviaron los vecinos eran insoportables: animales desplomados junto a abrevaderos vacíos, yeguas pariendo sin fuerzas y hasta una potrita intentando mamar de su madre fallecida.
El equipo de ADE no tardó en movilizarse. Denuncias, avisos, organización… y, gracias a la ayuda de los vecinos, comenzaron a llevar agua y alimento mientras se luchaba por conseguir medidas cautelares para poder evacuar a los animales. Finalmente lo lograron: 46 yeguas y potros salieron rumbo a una nueva vida.
No todos llegaron en condiciones de sobrevivir.
Este rescate, como tantos otros, refleja lo que ADE hace día tras día: estar cuando nadie más está.
Proyectos que devuelven la libertad
Con el tiempo, ADE no solo rescata: también sueña. Y materializa esos sueños.
LiberADE, uno de sus proyectos más especiales, les llevó a alquilar una finca de 2.200 hectáreas en Biel (Aragón) para dejar que un grupo de caballos y burros viva en libertad, pastando, explorando…
Y no es el único. Con el proyecto Innova Horse Care, ADE trabaja para dar más espacios similares a animales rescatados que pueden, por fin, volver a vivir sin miedo.
El corazón de ADE también late por perros, gatos y otros animales
ADE tiene un compromiso férreo con las adopciones responsables. Un mal adoptante puede destruir meses (o años) de rehabilitación. Por eso cada adopción se estudia con lupa, se acompaña, se evalúa y se supervisa.
Gatos, burros, pequeños animales de granja… Cada uno tiene su proceso y sus condiciones, siempre pensadas para garantizar que nunca vuelvan a pasar por lo que ya sufrieron.
Un futuro que se construye entre todos
ADE no se esconde: necesitan ayuda para seguir rescatando. Socios, padrinos, teamers, voluntarios… cualquiera que quiera sumar es bienvenido. Incluso la posibilidad de realizar herencias está contemplada, para garantizar que ningún animal quede desamparado tras la muerte de su familia humana.
Además, desde que fueron declarados entidad de utilidad pública, las donaciones desgravan más que nunca, algo que para muchos supone un empujón para colaborar.
Beatriz y ADE
Quienes conocen a Beatriz Ferrer-Salat saben que su vida gira en torno al respeto hacia los animales. Su apoyo a asociaciones como ADE es una extensión lógica de su forma de entender el mundo.
Para ella no hay medias tintas: los animales merecen protección, cariño y un sistema que funcione y que los ampare.
Para más información: https://asociaciondefensaequidos.org/















