Un destacado empresario del ámbito ecuestre en Carolina del Sur ha sido condenado a tres años de prisión tras admitir que grabó en secreto a inquilinos en distintas propiedades de alquiler durante al menos dos décadas mediante una red de cámaras ocultas.
Rhett “Tiger” Riviere, de 72 años y descendiente de una conocida familia vinculada a la Aiken Winter Colony, compareció para la lectura de sentencia el pasado 17 de febrero de 2026 ante la jueza del Circuito Courtney C. Pope. Durante la vista, pidió disculpas a las víctimas, Heather y Gabriel Crespo, así como a su entorno familiar y personal, y afirmó asumir la responsabilidad de los hechos.
La sentencia contempla tres años de prisión por dos cargos de voyeurismo, mientras que un tercer cargo quedó suspendido con tres años de libertad condicional. Además, deberá abonar 4.445 dólares en concepto de restitución a los Crespo. En el ámbito civil, un jurado ya había concedido a la familia más de 45 millones de dólares por daños y perjuicios derivados de las grabaciones.
La investigación se inició en agosto de 2019, cuando la entonces pareja de Riviere descubrió dos tarjetas SD con imágenes íntimas de, al menos, una mujer. El material fue entregado al Departamento de Seguridad Pública de Aiken y posteriormente el caso pasó a manos de la División Estatal de Aplicación de la Ley de Carolina del Sur (SLED). Durante las primeras fases del proceso se incautaron más de 40 dispositivos electrónicos y se recuperaron aproximadamente 3,7 terabytes de datos, incluidos más de 21.000 vídeos con grabaciones de hombres, mujeres y menores en distintos grados de desnudez.
Según los documentos judiciales, las grabaciones se realizaron en varias propiedades que Riviere ofrecía en alquiler, incluidas viviendas anunciadas en plataformas como Airbnb, así como en una embarcación de su propiedad. Parte del material, según se expuso en sala, no ha podido ser ubicado con exactitud en cuanto a su origen.
En junio de 2021 fue acusado inicialmente de un delito de voyeurismo relacionado con la grabación clandestina de una mujer en un dormitorio de una propiedad situada en Aiken County. Más de un año después, en julio de 2022, se presentaron nuevos cargos vinculados a grabaciones que afectaban a Heather y Gabriel Crespo y que se remontaban al año 2001, cuando el matrimonio alquiló una vivienda al ahora condenado.
Durante la vista, Heather Crespo relató el impacto que el caso tuvo en su vida tras ser contactada por las autoridades. Explicó que tuvo que visionar imágenes íntimas suyas sin haber tenido conocimiento de que estaba siendo grabada y afirmó haber perdido la sensación de seguridad y dignidad en el que debía haber sido un espacio privado. Según su testimonio, las grabaciones se prolongaron durante meses tras su boda con Gabriel Crespo.
Por su parte, Gabriel Crespo manifestó su indignación por la duración del proceso y por el tiempo transcurrido hasta que se produjo la detención. También hizo referencia a la exposición de su hija, quien —según declaró— estuvo en contacto con Riviere durante su adolescencia.
Además de la pena de prisión y la libertad condicional, Riviere deberá inscribirse en el registro de delincuentes sexuales y cumplir con las condiciones establecidas por la normativa de Carolina del Sur para este tipo de condenas.
El caso ha generado un amplio impacto en la comunidad local, no solo por la gravedad de los hechos, sino también por la posición social del condenado y la prolongada duración de las grabaciones, que, según la investigación, se extendieron durante al menos veinte años.












