La época de partos de potros está a punto de comenzar, un momento muy esperado por todos los amantes de la equitación. Generalmente, el parto de una yegua es rápido y sin complicaciones. Sin embargo, en algunas ocasiones pueden surgir problemas que ponen en riesgo no solo la vida del potro, sino también la de la madre.
Una de las complicaciones más comunes es la distocia, es decir, cuando el potro no está bien posicionado o es demasiado grande para pasar por el canal del parto. En estos casos, puede ser necesario que un veterinario intervenga para corregir la posición o, en algunos casos, para extraer al potro manualmente.
Otro problema grave es el desprendimiento prematuro de la placenta, lo que impide que el potro reciba el oxígeno necesario. Es importante actuar con rapidez, ya que el potro podría morir por asfixia. En este sentido, también se debe tener en cuenta la retención de la placenta en la yegua, que puede causar infecciones y complicaciones posteriores.
Por último, es importante considerar que pueden producirse hemorragias durante o después del parto, lo que representa un riesgo para la vida de la madre.
Sin duda, para mitigar estos riesgos, se recomienda vigilar el parto de cerca y contar con un veterinario disponible para actuar rápidamente en caso de complicaciones, lo que garantizará tanto la seguridad de la madre como la del potro.
-Redacción por Cristina Prado-
0 comentarios