Los cascos agrietados son una de las afecciones más comunes en los caballos y pueden afectar tanto a su rendimiento como a su bienestar general.
Estas grietas suelen aparecer por una combinación de factores, como la sequedad excesiva, los cambios bruscos de humedad, una alimentación desequilibrada o un herraje inadecuado.
Por ello, la prevención es clave para mantener la salud del casco en óptimas condiciones.
Una de las medidas más importantes es garantizar una correcta hidratación del casco. Mantener al caballo en un entorno con humedad equilibrada ayuda a evitar que el casco se vuelva quebradizo.
También es recomendable limpiar los cascos a diario para eliminar suciedad y detectar posibles problemas a tiempo. El uso de productos hidratantes específicos puede ser útil, siempre bajo la recomendación de un profesional.
La alimentación también juega un papel esencial. Una dieta rica en biotina, zinc y aminoácidos favorece el crecimiento de un casco fuerte y resistente.
Además, las visitas periódicas del herrador permiten mantener un buen equilibrio y forma del casco, evitando tensiones que puedan derivar en grietas.
Cuidar los cascos no solo previene lesiones, sino que también mejora el rendimiento del caballo en disciplinas como Doma Clásica, Salto o Concurso Completo.










