Los Juegos Mediterráneos han escrito a lo largo de sus diferentes ediciones numerosos capítulos para la historia del deporte y, entre ellos, la hípica también ha tenido su propio protagonismo.
Para España, uno de los más importantes se remonta a 1955, cuando Carlos López-Quesada Romero y Tapatío hicieron historia en Barcelona.
La ciudad española acogió entre el 16 y el 25 de julio de aquel año la segunda edición de los Juegos Mediterráneos, después de que la competición se estrenase cuatro años antes en Alejandría. Barcelona 1955 supuso, además, la incorporación de la hípica al programa de los Juegos.
Fue precisamente entonces cuando Carlos López-Quesada, montando a Tapatío, consiguió imponerse en la competición individual de Salto. El jinete español se colgó la medalla de oro por delante del francés Guy Lefrant, segundo con Bagatelle, y del italiano Lorenzo de Medici, que completó el podio junto a Irish Rover.
Un resultado que adquirió una dimensión todavía mayor con el paso de los años: López-Quesada y Tapatío se convirtieron en los primeros campeones individuales de Salto de la historia de los Juegos Mediterráneos.
Pero aquella no fue la única medalla que consiguió España en Barcelona. El equipo nacional terminó segundo en la competición por equipos, logrando la plata por detrás de Italia y por delante de Francia. Carlos López-Quesada sumó así dos metales en una misma edición: el oro individual y la plata colectiva.
Tapatío continuaría acompañando al jinete español en algunos de los escenarios más importantes. Apenas un año después de su victoria mediterránea, el binomio fue seleccionado para representar a España en los Juegos Olímpicos de 1956.
López-Quesada y Tapatío terminaron entonces en la decimocuarta posición individual, mientras que España fue sexta por equipos junto a Francisco Goyoaga y Carlos Figueroa.
El éxito de Barcelona tampoco fue un hecho aislado dentro de la trayectoria de Carlos López-Quesada. En aquel mismo 1955 formó parte del equipo español vencedor en la Copa de Naciones de Lisboa y, posteriormente, sumaría nuevas victorias con España en las Copas de Naciones de Madrid en 1957, Lisboa en 1958 y Madrid nuevamente en 1958.
Décadas después, su aportación a la hípica española continuó siendo reconocida. En 2019 recibió la Medalla de Oro de la Real Federación Hípica Española como reconocimiento a una trayectoria que no terminó con su retirada de las pistas, permaneciendo vinculado al deporte y llegando, entre otras funciones, a dirigir al equipo nacional juvenil.
Carlos López-Quesada Romero falleció en Madrid en octubre de 2023, a los 97 años, dejando tras de sí una de esas historias que forman parte del patrimonio del Salto español.
Han transcurrido más de siete décadas desde aquella tarde de 1955 en la que él y Tapatío colocaron por primera vez sus nombres en lo más alto del podio mediterráneo.
https://www.rtve.es/play/videos/revista-imagenes/ii-juegos-mediterraneos/2864214/
https://www.olympedia.org/athletes/12339
https://www.museuolimpicbcn.cat/es/exposiciones/barcelona-los-juegos-del-mediterraneos-1955/






