La federación británica British Equestrian ha lanzado una nueva campaña de concienciación sobre safeguarding, el conjunto de medidas destinadas a proteger a menores, jóvenes y adultos vulnerables dentro del deporte ecuestre. A través de publicaciones y documentación actualizada, la entidad recuerda que el abuso de una posición de confianza no siempre resulta evidente y que puede manifestarse de manera sutil si no se presta atención.
La organización señala que entrenadores, voluntarios, oficiales, padres y cualquier persona vinculada a la actividad ecuestre tienen la responsabilidad de detectar situaciones preocupantes y actuar para mantener entornos seguros. La guía publicada explica las obligaciones legales, las expectativas de protección y las buenas prácticas aplicables a quienes ocupan posiciones de responsabilidad dentro del deporte.
British Equestrian insiste en que cualquier evento ecuestre dirigido a menores o personas en situación de riesgo debe contar con políticas y procedimientos específicos de safeguarding. Estas medidas abarcan desde la selección segura de personal hasta protocolos de comunicación, gestión de incidencias y supervisión de participantes.
Entre las figuras clave destacan el organizador del evento y el responsable de safeguarding. El primero asume la responsabilidad general de la seguridad y del correcto funcionamiento del concurso, mientras que el segundo debe encargarse específicamente de la protección de participantes y voluntarios, así como de gestionar cualquier incidencia que pueda surgir antes, durante o después de la competición.
La federación también establece requisitos para el personal y los voluntarios, quienes deben completar formaciones básicas de safeguarding, conocer sus responsabilidades y familiarizarse con los protocolos del evento. Además, en determinados casos, será necesario contar con verificaciones de antecedentes penales.
Otro de los puntos destacados es la elaboración de evaluaciones de riesgo previas a cada evento. Estas evaluaciones deben contemplar aspectos como la proporción entre supervisores y menores, el uso de redes sociales, la fotografía, la comunicación con las familias o la actuación ante desapariciones y situaciones de emergencia.
British Equestrian señala que la preparación de un evento puede requerir meses de planificación y que la protección de participantes debe integrarse en todo el proceso organizativo. La entidad ha habilitado también canales directos para reportar preocupaciones relacionadas con la seguridad dentro de la actividad ecuestre.
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