La historia de Anna-Lena Niehues es una de esas que explican el deporte mucho mejor que cualquier resultado. La amazona alemana ha conquistado junto a Vive l’Amour la medalla de plata en el Campeonato del Mundo de Doma Paralímpica de Aachen 2026, en el Grado IV, culminando un camino marcado por los caballos desde su infancia, pero también por una operación en la médula espinal que cambió su vida en 2020 y terminó abriéndole las puertas de la Doma Paralímpica.
Los caballos, en realidad, estaban en la familia Niehues mucho antes de que Anna-Lena naciese. Sus abuelos ya tenían dos o tres caballos en casa para sus hijas, la madre y la tía de la amazona. Con el tiempo comenzaron a acudir otros niños para montar y fueron llegando más ponis y caballos.
En 1984, sus padres compraron junto a su abuelo un terreno en el que se construyó la casa familiar y, en un primer momento, un establo. Pronto comprobaron que aquel espacio se había quedado pequeño y levantaron un segundo. Desde entonces, la finca no ha dejado de crecer.
Sus padres, ingeniero civil y arquitecta, desarrollaron un proyecto que poco a poco fue mucho más allá de una simple cuadra familiar. Primero comenzaron a acudir niños para montar y, posteriormente, también para quedarse a dormir. Actualmente, durante los periodos vacacionales reciben huéspedes que pasan allí sus vacaciones y disfrutan de los caballos.
Por ello, Niehues reconoce que montar a caballo fue algo que prácticamente recibió «desde la cuna».
Su camino hacia la Doma Paralímpica, sin embargo, comenzó muchos años después y como consecuencia de un momento especialmente complejo de su vida. En 2020 tuvo que someterse a una operación directamente sobre la médula espinal, a la altura de la columna cervical, para extirparle un tumor.
Tras salir del hospital y comprobar que echaba de menos la práctica deportiva habitual, comenzó a plantearse la posibilidad de competir dentro del deporte paralímpico. Aquella decisión no significó abandonar la competición convencional. Desde entonces ha compatibilizado ambas vertientes y continúa midiéndose tanto con jinetes y amazonas sin discapacidad como en competiciones específicas de Doma Paralímpica.
Su progresión fue extraordinariamente rápida. Ese mismo 2020 disputó por primera vez el Campeonato de Alemania y se proclamó campeona nacional. Desde entonces también ha tenido la oportunidad de representar a Alemania en grandes campeonatos internacionales.
Para Niehues, la Doma Paralímpica le permitió encontrar un espacio deportivo en el que competir en igualdad de condiciones con otros deportistas con diferentes discapacidades, sin renunciar por ello a continuar participando en competiciones convencionales.
Representar ahora a Alemania en un Campeonato del Mundo celebrado precisamente en su propio país ha supuesto algo especialmente significativo.
«Es un honor absoluto poder representar los colores de Alemania en nuestro propio país», explica la amazona, que destaca también la forma en la que la Doma Paralímpica se ha integrado dentro del gran escenario deportivo de Aachen.
Para ella, esa integración transmite además un mensaje importante: los deportistas paralímpicos forman parte del mismo deporte y deben poder mostrarlo conjuntamente en grandes eventos como este Campeonato del Mundo.
En Aachen, su compañera ha sido Vive l’Amour, a quien Anna-Lena llama cariñosamente «Vicky», el nombre con el que se la conoce desde que nació.
La describe como una yegua abierta, muy cercana a las personas y con una personalidad especial. Cuando se pone nerviosa, puede mostrarse algo exuberante, aunque su disposición permite que vuelva rápidamente a concentrarse en aquello que ambas tienen que hacer.
Pero llegar hasta una medalla mundial no ha sido un camino sencillo.
Vive l’Amour llegó a manos de Niehues considerada como una yegua problemática. Anna-Lena, sin embargo, vio potencial en ella y decidió junto a su marido apostar por su futuro, adquirir parte de la yegua y continuar con su formación.
El tiempo ha terminado dándoles la razón.
«El camino fue el correcto, como se puede ver ahora con la medalla de plata», señala.
Durante ese proceso también atravesaron numerosos momentos difíciles. La propia personalidad de Vive l’Amour, sus ganas de avanzar, de hacer las cosas bien y de agradar a las personas fueron algunos de los motivos que llevaron a Anna-Lena a continuar trabajando con ella.
La yegua lleva aproximadamente un año y medio junto a la amazona alemana y, durante ese tiempo, ambas han construido una relación especialmente sólida.
Niehues habla de una conexión basada en la confianza y en la honestidad, elementos que considera fundamentales dentro de cualquier relación entre caballo y jinete.
Vive l’Amour cuenta además con numerosos puntos fuertes dentro del rectángulo y diferentes ejercicios en los que puede obtener muy buenas puntuaciones. Sin embargo, quizá la enseñanza más importante que la yegua ha dejado a su amazona no tenga que ver directamente con una figura de Doma.
«Rendirse no es una opción».
Una filosofía que Anna-Lena traslada también a la propia realidad de los deportistas paralímpicos.
«Todos tenemos que luchar con algún tipo de discapacidad, enfermedad o dificultad, y rendirse nunca es una opción», reflexiona.
Esa misma idea forma parte de su manera de trabajar con los caballos. Para Niehues, la finalidad no consiste simplemente en conseguir que un caballo haga algo, sino en proporcionarle mediante el trabajo con las personas la confianza necesaria para construir una verdadera asociación.
«Se necesita paciencia, tiempo y mucha sensibilidad», explica.
Y toda esa paciencia tuvo en Aachen una recompensa difícil de olvidar.
Antes de competir, Anna-Lena pensaba que entraría al rectángulo y haría simplemente lo mismo que tantas otras veces. La realidad fue muy diferente.
Tuvo que esperar durante bastante tiempo a recibir la señal de salida y, mientras aguardaba, comenzaron a aparecer las emociones.
«Pensé: ‘Wow, he conseguido llegar hasta aquí con este caballo y ahora todos los ojos están puestos en nosotras'».
Al terminar su prueba, llegó otro de esos momentos que permanecerán en su memoria. El público comenzó a celebrar la actuación del binomio mientras Vive l’Amour permanecía completamente tranquila, disfrutando de los aplausos.
«Era como si dijera: ‘Sí, esta soy yo'», recuerda Niehues.
Una reacción que emocionó especialmente a la amazona y convirtió su paso por la pista de Aachen en algo todavía más especial.
La preparación para este Campeonato del Mundo tampoco respondió a un programa completamente diferente al habitual. En casa, la familia gestiona una gran finca con actividad vacacional y, coincidiendo con las vacaciones de verano, han recibido numerosos huéspedes, desde niños y jóvenes hasta adultos.
Durante las últimas semanas, Niehues ha tenido que combinar el funcionamiento de la finca con el entrenamiento de Vive l’Amour, el trabajo con otro caballo, diferentes competiciones y las responsabilidades diarias junto a su equipo.
No hubo, por tanto, una preparación extraordinaria para Aachen. Continuó haciendo lo que hace habitualmente, aunque con el estrés añadido propio del programa de verano y de todo lo que implica gestionar la finca en estas fechas.
Todo cambió cuando llegó a Aachen.
Una vez allí, decidió dejar las demás preocupaciones en casa y concentrarse únicamente en lo que tenía delante.
Era el momento de Aachen. El momento de Vicky y de Anna-Lena.
Y ambas respondieron conquistando una medalla de plata mundial en el Grado IV ante el público alemán, escribiendo un nuevo capítulo de una historia que comenzó mucho antes de que Anna-Lena Niehues naciese, cuando sus abuelos tenían apenas unos cuantos caballos en casa.
Una historia familiar que creció hasta convertirse en una vida dedicada a los caballos y que, después de una operación que transformó su trayectoria, encontró en la Doma Paralímpica un nuevo camino.
Desde Chacco Marketing felicitamos a Anna-Lena Niehues y Vive l’Amour por su medalla de plata en el Campeonato del Mundo de Aachen 2026 y por una actuación que refleja el valor de la confianza, la paciencia y la perseverancia dentro y fuera del cuadrilongo.








