Han pasado solo dos meses desde la llegada de Joy de Goutte Noire a la cuadra de Alex Codina, pero el binomio ya ha podido estrenarse en competición y las sensaciones no pueden ser más positivas.
El jinete catalán destaca, por encima de todo, la inteligencia de la yegua. «Sabe perfectamente dónde están las barras, cuándo tiene que hacer un esfuerzo y cuándo no», explica, una cualidad muy valiosa en un caballo de su edad y con la proyección que está demostrando.
Entre los aspectos que más le han llamado la atención también señala su regularidad, la calidad que atesora y los medios que tiene para afrontar recorridos de nivel. A ello se suma una actitud que considera diferencial: «Siempre da el cien por cien cuando sale a pista».
Desde que comenzó a trabajar con ella, Alex asegura haber notado una evolución constante. Concurso tras concurso ha ido encontrando mejores sensaciones y consolidando un entendimiento que todavía está en construcción, pero que ya empieza a reflejarse en la pista.
Una buena muestra de ello fue su actuación en el CSI2* de Esponsende, en Portugal, donde el binomio firmó un cuarto puesto en el Pequeño Gran Premio.
Pese a este prometedor inicio, Alex afronta el proyecto con calma. Su prioridad no pasa por acelerar plazos, sino por seguir construyendo una relación sólida con la yegua y permitir que su progresión marque el camino.
«Se trata de ir dando pequeños pasitos que nos lleven a un gran objetivo en el futuro», resume el jinete, convencido de que la paciencia será una de las claves para sacar el máximo partido a un binomio que acaba de comenzar su andadura.
Con muy poco tiempo juntos, el balance es claramente positivo. Aunque todavía no existe un objetivo concreto a largo plazo, Alex tiene claro que el plan será avanzar al ritmo que marque la propia Joy, priorizando siempre su evolución y bienestar antes que cualquier resultado inmediato.









