El centro que dirige Thais Rico reúne cría, yeguada, clínica veterinaria y alto rendimiento en un mismo proyecto. Su apuesta es seguir a cada caballo durante toda su vida deportiva.
En el mundo hípico es habitual que un caballo cambie de manos, de cuadra y de entrenador antes de llegar a la pista. A cada paso se pierde información sobre cómo creció, qué le ha funcionado y qué le ha costado. Centro Hípico Mythos ha organizado su proyecto para evitar esa pérdida. Bajo el mismo techo conviven la reproducción, la yeguada, la clínica veterinaria y el centro de alto rendimiento, de modo que un ejemplar puede ser acompañado desde su nacimiento hasta su etapa competitiva.
Una misma cuadra, cuatro áreas
La propietaria, Thais Rico, planteó Mythos como una alternativa a la hípica de corte tradicional. Su equipo explica que esa integración es lo que da sentido al proyecto. Según Sara Calvo, adjunta de dirección, conocer el recorrido completo de cada caballo permite entender mejor lo que necesita en cada momento y plantear un trabajo más completo.
La planificación se hace a medida. En Mythos no se aplica una pauta común a todos los ejemplares. Se procura conocer a cada uno y ajustar su rutina a sus características.
Pocos potros y con seguimiento
La parte de cría responde a un criterio de selectividad. Rico ha optado por limitar el número de potros que nacen en la yeguada para poder dedicar a cada uno la atención que requiere. El objetivo es que sean animales sanos y con buenas aptitudes deportivas, y que su desarrollo se siga de cerca en todas las fases, desde las primeras semanas hasta que entran en trabajo.
Las instalaciones como parte del trabajo
El centro cuenta con boxes amplios, pistas muy bien mantenidas, zonas de paseo y rincones pensados para que el caballo pueda desconectar. Sara Calvo atribuye a estos elementos un peso importante en el rendimiento: un caballo que descansa bien y se siente a gusto en su entorno trabaja con más soltura. Para ella, buena parte de la diferencia está en detalles que a simple vista pasan desapercibidos.
Un espacio para quienes lo habitan
Mythos tiene zonas de descanso y de encuentro donde jinetes y propietarios pueden tomar algo y compartir tiempo con el resto de los usuarios. Es una parte deliberada del concepto, concebido para que quien pasa muchas horas en el centro lo haga a gusto.
El ritmo de trabajo es alto y requiere coordinación constante entre las distintas áreas. La idea, explica Sara, es que los caballos tengan una rutina estable y que los jinetes puedan concentrarse en entrenar. En ese engranaje, el equipo humano es central. Calvo defiende que, cuando las personas trabajan cómodas y unidas, los caballos lo notan.
Crecer sin cambiar de rumbo
De cara al futuro, Calvo quiere que Mythos siga creciendo sin renunciar a lo que lo define: la profesionalidad y la pasión con la que se trabaja a diario.









