El 31 de octubre de 1989, una jornada que parecía transcurrir con normalidad en Boston (Estados Unidos) terminó convirtiéndose en una historia de solidaridad que, 37 años después, continúa siendo recordada. Fritz, un caballo de la policía de Boston, sufrió un accidente al caer en un agujero de construcción, provocando una movilización ciudadana que permitió salvarle la vida.
Todo ocurrió en las inmediaciones de la antigua comisaría del Distrito D-4, situada entonces cerca de Berkeley Street y Warren Avenue. Fritz, un caballo de aproximadamente 680 kilogramos, caminaba por la zona cuando una placa de acero que cubría una excavación cedió bajo sus patas, precipitándolo al interior.
Su compañero, el agente Frank Pomodoro, se encontraba dentro de la comisaría cuando alguien entró apresuradamente para comunicarle lo sucedido. Al conocer la noticia, temió que el animal hubiera sufrido una fractura que comprometiera su vida. Ambos llevaban tres años trabajando juntos.
La fotografía de aquel momento, tomada precisamente el día de Halloween, muestra al policía arrodillado junto a Fritz, acariciándolo y tratando de tranquilizarlo mientras los equipos de emergencia preparaban su rescate.
Décadas después, Pomodoro todavía recuerda aquella jornada. «Recuerdo que era Halloween. Tuve que llamar a mi mujer para decirle que no llegaría a casa a tiempo para repartir caramelos», relató en unas declaraciones recuperadas por Equinium, que ha vuelto a compartir esta historia con motivo de Halloween.
Sin embargo, lo que más recuerda el agente no es el miedo que sintió al conocer el accidente, sino la respuesta de las personas que acudieron a ayudar.
Según explicó, numerosos ciudadanos se acercaron inmediatamente al lugar, incluidos algunos desconocidos y hasta una persona a la que él mismo había detenido anteriormente. Cuando llegaron los bomberos, colocaron una cuerda alrededor del caballo para evitar que continuara deslizándose hacia el interior de la excavación.
Entre quince y veinte personas sujetaron aquella cuerda desde la calle, intentando mantener estable al animal mientras se buscaba una solución para sacarlo.
La operación requería maquinaria especializada, ya que resultaba imposible levantar con seguridad a un caballo de semejante peso utilizando únicamente cuerdas y fuerza humana.
La solución llegó gracias a Shaughnessy & Ahearn, una empresa local que estaba realizando trabajos con una grúa en las proximidades. Al enterarse de lo sucedido, sus trabajadores acudieron al lugar y pusieron la maquinaria a disposición del operativo.
Finalmente, Fritz pudo ser elevado y rescatado con vida. A pesar de la espectacularidad del accidente, sus lesiones fueron mucho menores de lo que inicialmente se temía: únicamente sufrió un corte en una de sus extremidades anteriores.
Tres semanas después, el caballo ya había regresado al servicio policial.
Pomodoro, que posteriormente desarrolló su carrera como detective en la Unidad de Violencia Doméstica, nunca olvidó a quienes participaron en aquel rescate. «Conocí a muchas personas realmente maravillosas aquel día y, todavía hoy, solo siento gratitud hacia quienes acudieron a ayudar a Fritz. Nunca los olvidaré», recordó.









