El Trofeo Princesa de Asturias se prepara para celebrar su XLVII edición, del 30 de octubre al 1 de noviembre de 2026, en el Real Club de Campo Villa de Madrid.
Una competición que, desde sus orígenes en 1977, ha acompañado la evolución de numerosas generaciones de jinetes y amazonas y que, con el paso de los años, se ha convertido en una de las referencias del calendario nacional de Salto para las categorías de menores.
Sin embargo, para conocer su historia hay que remontarse casi cinco décadas atrás, cuando todavía recibía el nombre de Trofeo Príncipe de Asturias y la hípica española buscaba nuevas oportunidades para que sus jóvenes promesas pudieran competir entre sí.
Fue en 1977 cuando nació esta competición, impulsada con el propósito de ofrecer a los mejores jinetes y amazonas infantiles y juveniles un encuentro deportivo en el que medir su nivel frente a otros participantes. Así lo recoge la propia Federación Hípica de Madrid en la documentación publicada con motivo de la XXX edición, celebrada en 2008, cuando describía el Trofeo como la competición indoor más importante de España para ambas categorías.
En sus primeros años, el concurso estuvo vinculado a la entonces Federación Regional Centro y fue ampliando progresivamente su participación. Una crónica publicada por el diario El País en noviembre de 1981, coincidiendo con la IV edición, señalaba que aquel año se había permitido por primera vez la presencia de participantes procedentes de otras federaciones regionales, que acudían como invitados.
La competición se disputaba entonces en el Club Deportivo Militar de La Dehesa, en Madrid, y contaba con 58 inscritos en categoría juvenil y 32 en infantil. Entre los nombres que aparecían en aquella edición figuraban Cayetano Martínez de Irujo, Rosario Cabañas y Fernando Tornos, reflejo de una generación que comenzaba a abrirse camino en el deporte ecuestre.
Los primeros vencedores también forman parte de la memoria del Trofeo. Según el palmarés histórico conservado por la Federación Hípica de Madrid, en 1977 Ignacio Pérez de Herrasti consiguió la victoria infantil con Alciro, mientras que Jesús Varela Bellido se impuso en juveniles con Cambalache.
Un año después, Alfredo Fernández-Durán Moreno, montando a Atiza, y José Montes de Benito, con Baby Ross, incorporaron sus nombres al cuadro de honor. En 1980, los triunfos correspondieron a Iván Rodrigañez Bayón con Garza y Carlos Martín con Kazán, mientras que en 1981 fueron M.ª Teresa Vázquez Sequeiros, con Postinera, y Enrique Isidro Rincón, con Colérica, quienes alcanzaron la victoria.
Estos nombres permiten acercarse a una época en la que el Trofeo comenzaba a construir una identidad propia dentro del Salto nacional. Cada edición añadía nuevos binomios a un palmarés que hoy constituye también un testimonio de la evolución de la competición juvenil en España.
A lo largo de su historia, el concurso ha pasado por diferentes instalaciones de la Comunidad de Madrid. El Club Deportivo Militar de La Dehesa acogió, entre otras, las ediciones de 1981 y 2008, mientras que en 2015 la competición se desarrolló en el UCJC Sport Club, en Villafranca del Castillo, instalación que volvió a albergarla en 2022.
Actualmente, el Real Club de Campo Villa de Madrid es la sede del Trofeo. Su picadero cubierto acogió la edición de 2025 y volverá a recibir a los participantes este otoño, manteniendo así la vinculación histórica de la competición con Madrid.
También ha evolucionado su denominación. Nacido como Trofeo Príncipe de Asturias, bajo el título que ostentaba entonces Felipe de Borbón, pasó a conocerse como Trofeo Princesa de Asturias tras el cambio en la titularidad de la Corona en 2014, cuando Leonor se convirtió en Princesa de Asturias. La documentación federativa de 2015 ya recogía oficialmente esta nueva denominación.
El paso del tiempo también ha traído modificaciones en su estructura deportiva. De aquellas primeras ediciones destinadas a infantiles y juveniles se ha llegado a un programa que actualmente comprende cuatro categorías: Alevines, Infantiles, Juveniles y Jóvenes Jinetes, con participantes de entre 9 y 21 años.
La edición de 2026 mantendrá este formato, con dos calificativas y una final para cada categoría, distribuidas a lo largo de tres jornadas. Un sistema que permite a los binomios afrontar diferentes recorridos y en el que la regularidad adquiere especial importancia.
El año pasado, el cuadro de honor volvió a incorporar nuevos nombres. Maddi Arruza Rodríguez, con Ceylan, consiguió la victoria en Alevines; Rafael Velasco Montilla, con Amarylis de Olid, se impuso en Infantiles; Ízaro Junquera López, con Danah, ganó en Juveniles; y Paola Alea Caballero, montando a Indigo Blue Biolley, alcanzó el primer puesto entre los Jóvenes Jinetes.
Pero la importancia histórica del Trofeo no se explica únicamente a través de sus vencedores. Durante décadas ha ofrecido a los jóvenes jinetes y amazonas la posibilidad de competir fuera de sus entornos habituales, conocer a participantes de otras comunidades autónomas y adquirir experiencia en una competición nacional.
También ha permitido que profesores, entrenadores y familias compartan una parte importante del crecimiento deportivo de los menores, acompañándolos en una etapa en la que cada recorrido representa una oportunidad de aprendizaje.
Casi cincuenta años después de su creación, el Trofeo Princesa de Asturias conserva buena parte de aquella idea que motivó su nacimiento en 1977: ofrecer a las nuevas generaciones un espacio en el que competir, aprender y continuar avanzando en el Salto.
Del 30 de octubre al 1 de noviembre, el Real Club de Campo Villa de Madrid volverá a abrir sus puertas a una nueva generación de jinetes y amazonas. Algunos buscarán incorporar sus nombres a un palmarés que comenzó a escribirse hace casi cinco décadas; otros participarán por primera vez. Todos formarán parte de una historia que continúa sumando capítulos dentro de la hípica española.










