La Federación Ecuestre Internacional (FEI) ha trazado su estrategia global para el periodo 2026-2030 con un objetivo claro: hacer crecer la hípica, acercarla a nuevas audiencias y reforzar su imagen internacional, sin perder de vista uno de los pilares fundamentales del sector, el bienestar de los caballos.
El proyecto se apoya, entre otros datos, en un macroestudio elaborado por Nielsen Sports por encargo de la FEI que refleja la dimensión que ha alcanzado la hípica a nivel mundial. Cada año se celebran más de 4.500 competiciones internacionales, se registran alrededor de 75.000 caballos y más de 40.000 jinetes y amazonas, mientras que más de 750 millones de personas muestran interés por este deporte.
François Vergnol, director ejecutivo del Departamento Comercial de Marketing y Comunicación de la FEI, explicó las líneas principales de esta estrategia durante la final de la Longines League of Nations, celebrada el pasado fin de semana en el Real Club de Polo de Barcelona.
Uno de los grandes retos pasa por conseguir que el público conozca todo aquello que rodea a la competición y no únicamente los resultados de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, los Campeonatos del Mundo o las grandes pruebas internacionales. La FEI quiere mostrar también la tensión propia del deporte de alto nivel, así como el trabajo diario relacionado con la cría, el entrenamiento y el cuidado de los caballos.
La relación entre las personas y los caballos ocupará igualmente un espacio relevante dentro de este planteamiento. Vergnol hizo referencia a diferentes estudios que relacionan la interacción guiada con caballos con beneficios como la reducción del estrés o su utilización en determinados procesos terapéuticos y de rehabilitación física.
De cara a 2030, la Federación busca mantener una percepción positiva de la hípica y aumentar tanto su seguimiento como sus audiencias televisivas y sus ingresos a nivel global. Un crecimiento que parte de un sector con un importante peso económico: según los datos recogidos por la European Horse Network, la industria ecuestre europea genera un impacto superior a los 100.000 millones de euros anuales, mientras que el American Horse Council sitúa el impacto en Estados Unidos en 122.000 millones de dólares.
La búsqueda de nuevos patrocinadores será otra de las líneas de trabajo durante los próximos años. La FEI pretende atraer a compañías que no estén necesariamente vinculadas de forma tradicional al mundo del caballo, abriendo la puerta a sectores como la automoción, la banca o los seguros.
Para Vergnol, el atractivo reside especialmente en el perfil y la dimensión internacional de los aficionados a la equitación, una audiencia que puede resultar de gran interés para marcas que hasta ahora no han tenido una presencia habitual dentro del sector.
La estrategia llega además en un momento en el que la FEI comienza a mirar al futuro de algunas de sus principales competiciones. En el caso de la final de la Longines League of Nations, Barcelona se encuentra en el tercer año de un acuerdo de cuatro temporadas y en 2027 se abrirá el proceso para determinar la sede del siguiente ciclo.
La Federación valora para ello aspectos como la facilidad de acceso, la imagen, las instalaciones y la capacidad organizativa de las posibles sedes. Mientras tanto, el Real Club de Polo de Barcelona continúa contando con el respaldo de la FEI tras albergar nuevamente una de las competiciones por equipos más importantes del calendario internacional.










