Tim Price ha comenzado con fuerza una nueva participación en el Defender Burghley Horse Trials. El jinete neozelandés, actual número uno del mundo de Concurso Completo, afronta esta edición con dos opciones, Falco y Global Quest, y ha situado a este último en la segunda posición provisional tras firmar una prueba de Doma valorada con 32,1 puntos.
A sus 47 años, Price regresa a un escenario que conoce especialmente bien. En 2018 conquistó Burghley junto a Ringwood Sky Boy, convirtiéndose además en el último jinete no británico que ha conseguido imponerse en esta competición. Ahora vuelve con la posibilidad de ampliar un palmarés que ya incluye seis triunfos en pruebas de cinco estrellas.
Su primera aparición en pista esta semana ha llegado con Global Quest, castrado de 13 años con el que lleva trabajando durante las últimas temporadas. El neozelandés se mostró satisfecho con la evolución de su compañero y, especialmente, con la sensación que empieza a encontrar en su relación como binomio.
“Este caballo todavía está aprendiendo Doma y, a veces, uno olvida cuánto tiempo lleva consolidar realmente una relación”, explicó Price. “Lo tengo desde hace un par de años y ahora estamos empezando a sentir que realmente somos un equipo. Ha sido divertido”.
Global Quest respondió además en un ambiente que podía poner a prueba su concentración. “Lo intentó al máximo y no se distrajo. Las flores y algunas cosas llamaron su atención en algún momento, pero siempre volvió conmigo y fue una prueba agradable, fluida y suave”, señaló el jinete tras completar su ejercicio.
Sin embargo, buena parte de la atención de Price ya está puesta en el recorrido de Campo a Través diseñado por Derek Di Grazia. Pese a su enorme experiencia al máximo nivel, el número uno del mundo reconoce que Burghley continúa provocándole una sensación difícil de encontrar en otros concursos.
“Lo que me encanta de Burghley es que cuando recorro el Cross me pongo nervioso y me pregunto cómo voy a hacer mi trabajo. No hay muchos lugares que provoquen eso”, reconoció.
Para Price, esa exigencia también genera una relación particular con el diseñador del recorrido, tratando de comprender qué pretende plantear en cada punto. “La sensación que tienes caminando por Burghley es que te cuestionas todo y, de una manera curiosa, para mí existe una relación más estrecha con el diseñador porque confías en él e intentas verlo a través de sus ojos y entender la pregunta concreta que está planteando”.
El neozelandés considera además que el recorrido preparado para este año presenta una dificultad superior a la de la pasada edición. “Creo que es un poco más difícil que el año pasado. Es algo más moderno, con preguntas que vienen seguidas de otras preguntas, por lo que resulta bastante intenso en ese sentido”.
Entre los puntos que ha destacado se encuentra Trout Hatchery, una combinación que considera especialmente exigente por el momento del recorrido en el que aparece. “Es un camino largo, como siempre. Trout Hatchery me parece una pregunta particularmente importante a esas alturas del recorrido. Hay mucho que hacer en todas partes y no has terminado hasta que realmente has terminado”.
Ocho años después de su victoria con Ringwood Sky Boy, el neozelandés busca volver a lo más alto en uno de los grandes cinco estrellas del calendario internacional de Concurso Completo.






