La Federación Ecuestre Internacional afrontará el próximo mes de diciembre un momento clave para su futuro con la elección de un nuevo presidente. Entre las tres candidaturas se encuentra la de Sabrina Ibáñez, actual secretaria general de la FEI, que aspira a suceder a Ingmar De Vos después de más de tres décadas trabajando dentro de la institución.
La salvadoreña concurrirá a las elecciones previstas para el 5 de diciembre en China frente al canadiense Mark Samuel y Jack Huang, de China Taipéi. Las federaciones nacionales serán las encargadas de decidir, mediante su voto, quién asumirá la presidencia de la organización que rige los deportes ecuestres a nivel internacional.
Ibáñez cuenta con un profundo conocimiento de la estructura de la FEI. Comenzó su trayectoria dentro de la Federación como asistente y, progresivamente, fue asumiendo diferentes responsabilidades hasta convertirse en secretaria general en 2015. Son ya más de 33 años vinculada profesionalmente a la institución, una experiencia que sitúa en el centro de su candidatura.
Durante los recientes Campeonatos del Mundo de Aquisgrán, Ibáñez explicó a La Razón que su trayectoria ha estado marcada por una evolución progresiva dentro de la organización. “He trabajado poco a poco hasta llegar a donde estoy. Tengo más de 33 años trabajando con la FEI”, señaló, destacando también su conocimiento de la administración y su apuesta por mantener una comunicación constante con las personas que forman parte del deporte.
Su proyecto combina continuidad y cambios en algunas áreas que considera fundamentales para el futuro. Una de ellas es ampliar las posibilidades de competir internacionalmente para jinetes y amazonas procedentes de países con menos recursos. En disciplinas como el Salto, las exigencias económicas vinculadas a determinadas competiciones de cinco estrellas pueden representar una importante barrera para algunos organizadores.
La candidata plantea trabajar junto a los diferentes actores del sector para encontrar fórmulas que permitan conservar los estándares deportivos y, al mismo tiempo, ampliar las oportunidades. “Quiero que más jinetes en el mundo entero puedan conseguir puntos para el ranking y puedan competir”, explicó. Una propuesta encaminada a facilitar el acceso al deporte internacional a quienes actualmente encuentran mayores dificultades.
Las nuevas generaciones constituyen otro de los pilares de su candidatura. Ibáñez propone incrementar la participación de los jóvenes en los grupos regionales de la FEI, no solo para incorporar su visión a la toma de decisiones, sino también para aprovechar su conocimiento de las redes sociales y de las nuevas formas de comunicación como herramientas para promocionar los deportes ecuestres.
Esta línea se complementaría con la continuidad de los proyectos desarrollados a través de FEI Solidarity, orientados a favorecer el crecimiento de la equitación y proporcionar oportunidades de desarrollo en diferentes países.
El contacto directo con jinetes, amazonas, federaciones, organizadores y el resto de integrantes del sector también forma parte de la forma en la que Ibáñez concibe una eventual presidencia. Su presencia a pie de pista en los grandes campeonatos ha sido habitual durante los últimos años y defiende la consulta y la escucha como elementos previos a la toma de decisiones.
A esta cercanía suma una apuesta por respaldar las decisiones de futuro mediante la investigación y los datos científicos. Dentro de ese planteamiento, el bienestar del caballo ocupa una posición prioritaria, en un momento en el que la protección y el futuro sostenible de los deportes ecuestres constituyen algunos de los principales retos para la disciplina a nivel internacional.
Tras más de tres décadas desempeñando funciones operativas dentro de la Federación, Ibáñez considera que ha llegado el momento de asumir un papel diferente. “Ser secretario general es muy operativo; el presidente es más estratégico y estoy lista para tomar estas decisiones estratégicas para el futuro de nuestro deporte en el mundo entero”, afirmó.
El próximo 5 de diciembre, las federaciones nacionales tendrán la última palabra. La elección determinará quién sucede a Ingmar De Vos y abre una nueva etapa al frente de la Federación Ecuestre Internacional.






